Nouvelle Fondation de la Communauté Viatorienne au Burkina Faso
Nouvelle Fondation de Les Clercs de Saint Viateur de Burkina Faso – Bagré
El Établissement Saint Viateur de Bagré es un pequeño centro educativo de la que se responsabilizarán los Clérigos de San Viator de Burkina Faso. Como pueden ver en el mapa adjunto, Bagré se encuentra situado en el Centro-Este del país. Desde aquí todo nuestro apoyo a los hermanos Herman Palé, Benjamin Ouédraogo y Pierre Claver Poda.
Apenas un par de semanas antes de que la pandemia por coronavirus cerrara los Estados Unidos, Kari Jobe y su esposo, Cody Carnes, se sentaron a escribir una canción junto con Steven Furtick y Chris Brown de Elevation Worship. Juntos, le pusieron música a una de las bendiciones más conocidas de la Biblia, Números 6:24–26: El Señor te bendiga y te guarde; el Señor te mire con agrado y te extienda su amor; el Señor te muestre su favor y te conceda la paz.
Cuando presentaron “The Blessing” (“La bendición”) el 1 de marzo en un campus de la iglesia Elevation Church cerca de Charlotte, Carolina del Norte, Jobe dijo a los adoradores: “la letra de esta canción representa el corazón del Padre sobre nosotros como sus hijos, y los invito a recibir la canción como una bendición sobre ustedes y sus familias”.
No tenían idea de cuántos cristianos querrían oír y cantar esas palabras mientras la pandemia se extendía en los meses venideros. En solo siete meses, “La bendición” se ha convertido en un superéxito en las listas de popularidad, y en una sensación viral al haber sido interpretada por más de 100 coros virtuales de todo el mundo.
El último verso de la traducción española de este canto termina es ‘Él te ama’. Hoy, día de Todos los Santos, celebramos que Dios nos ama. No hay forma de ser santo sin sentir que uno es amado por Dios; una persona no puede amar si no se siente amado por otro. Somos cristianos si nos sabemos, nos sentimos amados por nuestra madre-padre Dios.
No, pero sí, algo más, probablemente fe, pero también algo más. Os cuento mi experiencia.
No voy a hablar mal de las ONGD, sino todo lo contrario, porque yo trabajo en una de ellas, pero tengo que admitir que no es lo mismo, y las personas con las que vives se dan cuenta de ello. Ya he utilizado las dos palabras clave: trabajo y vivo. Una cosa es trabajar y otra vivir.
Por circunstancias de la vida, tuve la ocasión de vivir algo más de cuatro meses en Huacho, un Centro Poblado del Distrito de Quillo (provincia de Yungay, Ancash, Perú). Las hermanas del Buen Socorro nos acogieron como lo hacen siempre ellas, de maravilla.
Huacho, a unos 2.800 metros de altitud, en aquel tiempo a más de 5 horas de carro (combi o camión) de Casma y a más de 6 de Yungay; allí arriba, perdido en plena Cordillera Negra. Y allí, donde justo llegan las ONGD, y porque toca, allí, una comunidad de Hermanas. La ONGD llegaba, una charlita de una hora y media, porque en su programación así lo ponía, el cuatro por cuatro y a Casma. Y allí arriba, un día sí y otro también, las hermanas.
Y lo importante no es lo que hacían, que también hacían, sino que vivían, y acompañaban (en los momentos duros y en los gozosos), y caminaban juntas, y hasta entendían el quechua que no sabían, porque los ojos entienden todo y la sonrisa y los abrazos nos hermanan a todas y todos.
Y allí vivían, en una casa en la que las paredes no llegaban al techo, con un armario en la habitación en el que no cabría mi calzado, y con la puerta de casa abierta, desde que llegaban las mamitas al mercado a las cuatro de la mañana a coger un buen puesto y aporreaban la puerta hasta las tantas de la noche, horas en las que las penas afloran más fácilmente y necesitas a alguien a quien contarlas.
Y esto se hace por amor, y con amor, y con fe, porque el amor sin fe a veces se cansa; y la que ama también necesita sentirse amada por el que nos AMA.
Gracias, hermanas, porque estáis ahí donde nadie quiere ir; porque llegáis adonde no quieren (o no son capaces) de llegar las ongds, porque sois las manos y el corazón de nuestro Dios.
Y gracias, a ustedes, Hermanas del Buen Socorro, que sigan siempre dispuestas a seguir acogiendo a toda persona que llega a su casa; con amor, con fe.
Gracias, también, a Agustín de la Torre por la magnífica viñeta para este día del Domund.