Las mejores películas de cine espiritual de 2017

Lo que de verdad importa

Lo que de verdad importa

Una película para la buena-gente que está dispuesta a ponerse en marcha para echar una mano. Además en “Lo que de verdad importa” el compromiso en la lucha contra el sufrimiento está profundamente unido a la fe. Se trata de un film sobre la vocación trascendente a la que estamos llamados todos los seres humanos. Quien ve en esta película una apología de lo mágico y el curanderismo se equivoca. Lo que realmente presenta es la gracia divina que transforma el mundo. Así aparece la desolación del hombre sin Dios, el ensimismamiento en el dolor, la iglesia como lugar de consejo y acogida, el milagro como intervención ordinaria de Dios, el descubrimiento de la fe, la protesta jobiana ante el padecimiento, la esperanza en la vida eterna y el amor sostenido por la apertura a los débiles.

All saints

All Saints

Un comerciante engreído que se convierte en pastor protestante de una pequeña iglesia de Tennessee llena de problemas y que acoge a un grupo de emigrantes de Birmania. John Corbett, al que recordamos por Doctor en Alaska, realizando el mejor papel de su carrera. De la mano un buen guion sugerente (Steve Armour) y una correcta realización nos muestra como el Señor ayuda a los que se ayudan entre sí. En la línea del cine inspirador norteamericano basada en hechos reales y donde se resalta el sentido comunitario donde los objetivos comunes y el esfuerzo colectivo están amasados por la fe.

Las confesiones

Las Confesiones

Interesante película del director italiano Roberto Andò. El mayor atractivo reside en el punto de partida: un austero hombre de Dios colocado en el centro de las decisiones económicas del mundo. Lo más limitado: una factura excesivamente teatral que carga sobre el discurso y pierde confianza en la expresión del drama. Con un innegable sentido cristiano nos presenta la figura señera del cartujo Roberto Salus que tiene sobre sí la huella del papa Francisco. Las confesiones, título de resonancias agustinianas, mantienen su promesa. Ante Dios cabe una verdad diferente, una conversión última y urgente, que vuelva a las personas y cambie el rumbo que apunta destrucción.

Un saco de canicas

Una bolsa de canicas

La obra testimonial “Un sac de billes” de Joseph Joffo publicada en 1973 y que fue un gran éxito editorial, con 20 millones de ejemplares vendidos, vuelve a las pantallas tras la primera adaptación (1975) de Jacques Doillon. En esta ocasión de la mano de un buen artesano que se pega a la historia y nos emociona con este viaje solitario y aterrador de dos pequeños judíos por la Francia ocupada en la II Guerra Mundial. Interesante desde el punto de vista interreligioso la ayuda de un sacerdote católico en la fuga de la familia y de los dos chicos. Mientras que la producción del film está apoyada por la Fundación para la Memoria de la Shoah.

a_ghost_story

A Ghost Story

Vuelven los fantasmas con una sábana y dos agujeros en los ojos pero no se trata de una película de terror y tampoco de una comedia para cazarlos sino un ejercicio visual de tonos filosóficos. Una película sobre el sentido dela existencia desde la re-visitación de vida tras la muerte. Formalmente todo suena a pasado: formato casi cuadrado y redondeado, encuadres casi de cine mudo acompañados del viejo contrapunto musical. Pero esta apariencia vetusta propone cuestiones claves del sentido de gran actualidad entre el olvido y la memoria, la desaparición y la eternidad. La belleza formal al servicio de las preguntas abiertas.

Dunkerque

Dunkerque

El sello inconfundible de Nolan es su peculiar estilo narrativo. El primer frente narrativo de Dunkerque se despliega por tierra, en la playa durante la semana en la que hay que organizar la huida de 330.000 soldados. El segundo frente de la historia se desarrolla por mar, durante un día en un pequeño barco de recreo, que como tantos marcha al rescate desde las costas inglesas, con un viejo capitán y dos jóvenes ayudantes. El tercer frente de la epopeya se realiza en el aire, durante una hora, un pequeño escuadrón de pilotos procura contener la masacre que los cazas nazis realizan en la playa y entre los barcos. Esta fórmula narrativa potencia la intriga psicológica (otra de sus señas) y permite madurar hacia el clímax en medio de pruebas terribles, la derrota será vislumbre de la victoria, la debilidad mostrará la fortaleza.

Wonder

Wonder

Cine comercial con apuesta humanista. La discriminación por el aspecto del rostro de un pequeño fue el centro de la novela juvenil “La lección de August” de Raquel Jaramillo. Y de la peripecia de Wonder trata esta película que apuesta por valores de sentido como el reconocimiento del otro, el apoyo de la familia, la conversión y la asunción de la enfermedad. Con toques de humor de la mano de Owen Wilson y fondo de estrellas con Julia Roberts es una película interesante para los educadores. Una mirada a la educación, donde la diferencia puede ser una oportunidad y la belleza puede estar oculta.

La chica desconocida

La Chica Desconocida

Frente a la indiferencia, responsabilidad. En un tiempo de conciencias líquidas los hermanos Dardenne proponen el modelo de compromiso más allá de lo legal, de lo que se le supone. Una doctora de barrio deja de atender un timbrazo en su consulta y una joven africana indocumentada aparece muerta al día siguiente. Aquella circunstancia impredecible lleva a la médica a una investigación que nos mostrará el rostro de las víctimas y donde como dice Dostoievski «Todos nosotros somos culpables de todo y de todos ante todos, y yo más que los otros». Una llamada a la responsabilidad hacia el otro imprescindible.

Al Otro Lado de la Esperanza

Al Otro Lado de la Esperanza

Nueva entrega del cine de perdedores de Kaurismaki, ahora de la mano de un solicitante de asilo sirio en Finlandia. Frente a las trabas de las burocracias legalistas que excluyen aparece la alianza de los pobres, de los que a duras penas salen adelante, pero lo hacen juntos y compasivos. El estilo peculiar del maestro finlandés con sus personajes quasi-mudos, su humor crítico sin perder ternura, sus colores pasteles bajo la ciudad inhóspita y su música intradiegética del rock local al servicio de la denuncia de un mundo que cierra sus puertas, en el que “los más pequeños” abren las ventanas.

Silencio

Silencio

Probablemente junto con “El árbol de la vida” de Terrence Malick nos encontremos con una de las películas de más densidad teológica en perspectiva cristiana. Lo que la coloca al lado de obras maestras de la altura de Dreyer, Bresson o Tarkovski. El apropiado “silencio” antes de su estreno ha generado una expectativa en crítica y público que no defrauda. Para los más alejados de la fe resultará una película extraña, inquietante y con probabilidad incómodamente confesante. A los creyentes que esperan una película de vida de santos misioneros y mártires les resultará decepcionante por ambigua y falta de luz cegadora, de una conversión tumbativa. Pero al que quiera pensar y creer, quizás le sumerja en un silencio habitado.

Selección y comentarios de Peio Sánchez