Leire Guridi, cooperante en Jutiapa (Honduras)

SERSO San Viator – SERSO Honduras

No hizo falta mucho tiempo aquí para darme cuenta de que Honduras no es un país fácil, todo lo contrario, es un país injusto donde las personas viven situaciones que no deberían vivir, que nadie debería vivir. Nacer en Europa se convirtió en una ruleta rusa y a nosotras jamás nos tocó la bala, mientas que aquí, cuanto más gira la única bala del cargador, siempre toca a los mismos, una y otra vez, una y otra vez. El arma se dispara y no entendemos por qué. Vivir en Honduras da coraje, preguntarse qué pasará mañana y temblar de incertidumbre, pues si mañana me levanto con dolor de garganta qué será de mí, podré curarme, cuánto dinero tendré que pagar para poder vivir. ¿Y si no? Me mandarán dinero de los Estados aquellas personas que lograron escapar de la pobreza, de la falta de recursos y la precariedad, construir una vida mejor a costa de tener que abandonar su casa, su familia, jamás pensaron tener que tomar tan dura decisión, someterse al paso del tiempo, al tener que elegir entre su vida pasada y su vida futura. ¿Por qué tenemos que pasar por esto? ¿Qué hemos hecho para no poder brindar una vida digna a nuestros hijos? ¿Por qué no podemos tener una mínima seguridad de lo que pasará mañana?
Honduras no es un país fácil para vivir, se juzga mucho y se construye poco, no hay trabajo, no hay pensión, solo un Estado que olvidó lo que era la humanidad.

Os plantais ante mí, con el corazón en la mano, me miráis mientras brillan vuestros ojos, me explicáis, me contáis, narráis batallas duras e injusticias que no entiendo por qué han de ser tan reales. Me miráis, pero yo no puedo decir nada, porque nada quedó en el olvido, porque mi todo ahora queda representado aquí, ante ustedes, y yo solo puedo decir una cosa: qué injusto. Resumo en dos palabras todo lo que me contaron, porque tratar de dar algún tipo de feed-back me resultaría egoísta, porque qué voy a decir yo si ustedes ya me lo dijeron todo, si la realidad cayó por su propio peso y ya no hay ciego que no pueda ver, ahora vemos todos, y lo que vemos no nos gusta, no nos corresponde. ¿En qué momento cambió todo tanto de un lado a otro? ¿En qué momento nacer blanco dio un privilegio tan grande como es no saber lo que pasa al otro lado del Atlántico?

Leire Guridi, Juventud Cooperante Vasca – SERSO San Viator
Esta entrada fue publicada en Jutiapa (Honduras), San Viator, SERSO Honduras, SERSO San Viator y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.