Alberto Muñiz, el ‘santo’ del balonmano

Me alegran especialmente las noticias periodísticas sobre el deporte del Colegio San Viator de Valladolid, unidas, principalmente, al balonmano. Me alegro por Julio de Paz, que comenzó el trabajo con el balonmano; por Alberto Muñiz, continuador ‘eterno’ de aquello que comenzamos a finales de los ’70’. Me alegro por los ‘frutos’ de aquel trabajo, varios de ellos alumnos míos por aquellos años; no solamente por los que se labraron un nombre y un futuro, sino, sobre todo, por todos los que disfrutaron y fueron creciendo como niños y jóvenes felices junto a nosotros, y nosotros con ellos.

El Hermano Alberto Muñiz lleva casi cuatro décadas al ‘servicio’ del balonmano en la ‘factoría’ del colegio San Viator de donde han salido Pastor, Raúl, ‘Jota’, Nacho González, Isidoro…

alberto-muniz-el-santo-del-balonmanoEs una realidad que el entrenador vallisoletano de balonmano se ha convertido de unos años a esta parte en una marca contratada reconocida y de prestigio capaz de exportar su más que preparado producto a otras plazas, no solo en España sino fuera de nuestras fronteras. Pero la prolífera cantera de entrenadores vallisoletanos tiene un mismo hilo conductor, la ‘factoría’ de donde salieron, la ‘factoría’ que les inculcó una misma filosofía y forma de entender e interpretar el balonmano. Nos referimos al colegio San Viator, cuna de entrenadores de prestigio, que al regazo de dos religiosos, dos Hermanos, el Hermano Julio de Paz y el Hermano Alberto Muñiz, ‘mamaron’ el balonmano desde sus inicios para, con el paso de los años, acabar sentando cátedra. Los Juan Carlos Pastor (Pick Szeged de Hungría), Raúl González (Vardar Skopje de Macedonia), ‘Jota’ González (Naturhouse La Rioja), Álvaro Senovilla (Villa de Aranda, Isidoro Martínez (ex Ademar y actual seleccionador nacional júnior) y Nacho González (Recoletas BMAtlético Valladolid), ejercen de espejos del colegio San Viator y de las enseñanzas del Hermano Alberto Muñiz, hoy, cuarenta años después de sus inicios, al pie del cañón entrenando a un equipo infantil del BMAtlético Valladolid. Pero la historia de la ‘factoría’ continúa con una terna de entrenadores (Carrasco, David Verdugo, Raúl Álvarez, Ricardo Margareto…) que también intentan abrirse camino en busca de la gloria. Según confiesa, «ellos ejercen de bandera del colegio y son un orgullo para mí».

Muñiz, que no duda en identificarse con ‘Jota’ González como entrenador por «su preparación especial con el trato de las personas como maestro que también es», habla del secreto o pócima del éxito de la ‘factoría’. «Siempre se ha cuidado la implicación de los jugadores con los más pequeños. Así por ejemplo Pastor siendo cadete ya ejercía como entrenador ayudante.Ese espíritu de colaboración y unión entre todos ha ayudado a forjar la leyenda de San Viator», recuerda.

Con 60 años Muñiz sigue al pie del cañón. Cuatro décadas con el balonmano como catecismo, haciendo horas, pasando frío… «Sigo entrenando y pasando frío (se ríe). Pero el balonmano me sigue aportando mucho. Todavía tengo la ilusión de poder transmitir y llegar a los chicos. Es una manera de trabajar otros valores que no se trabajan tanto en clase como el respeto, el esfuerzo y la capacidad de sacrificio».

El balonmano ha evolucionado mucho durante los últimos cuarenta años como reconoce Alberto Muñiz. «Ha cambiado bastante. Se ha avanzado mucho en la técnica. Nosotros, en los 80, nos miraban mal como a bichos raros porque hacíamos defensas abiertas, algo que se ha convertido en casi una obligación en la enseñanza del balonmano base actual. Fuimos pioneros en ese apartado», destaca.

Alberto Muñiz alaba la iniciativa ‘A jugar’ implantada por el BMAtlético Valladolid. «Años atrás hubo una época en la que el balonmano se acomodó y descuidó el trabajo de la base disminuyendo mucho el número de practicantes. En los dos últimos años el programa ‘A Jugar’ ha recuperado gran parte del terreno perdido picando además a otros colegios y clubes para sacar niños. El BMHandvall y el BMCastilla van por esa línea».

El faro que ha dado luz en los patios de San Viator a lo largo de casi cuatro décadas no duda en alabar el trabajo de promoción que ha realizado el BMAtlético Valladolid desde su creación pero echa en falta una filosofía y un estilo. «Al BMAtlético le falta saber cómo quiere la cantera. Le falta definir un estilo propio que le caracterice. Y por arriba necesita un nexo de unión entre los juveniles y el primer equipo. Si quiere ADNvallisoletano tiene que sembrar. Ahora vive de los réditos de antaño».

Muñiz diferencia el balonmano de antaño con el actual. «Ahora los niños son poco sufridos pero es fruto de la sociedad en la que vivimos. Es necesario crear el valor del sufrimiento y el compromiso. Antes entrenábamos al aire libre lloviera, granizara o nevara. Y mira lo que salió de aquí. La cultura del compromiso y del esfuerzo se han perdido por falta de trabajo en la base», concluye.

Diario de Valladolid
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