Primer Domingo de Adviento En vela: actitud de acogida Hay textos del Evangelio que nos resultan «fáciles», conocidos, cómodos. Hay muchas parábolas y relatos de milagros que en cuanto los empezamos a escucharlos decimos «ya me lo sé». Nos permitimos … Seguir leyendo →
Hoy te presentamos el testimonio de Manolo López, viator asociado, que pertenece a la Comunidad San Viator de Vitoria-Gasteiz. Manolo, casado y padre de dos hijas, trabaja como profesor en el Colegio San Viator Ikastetxea.
Anjel lleva compartiendo con nosotros el Comentario de la Palabra Dominical desde hace algunos años. En este momento, su situación personal le obliga a una ‘parada’. En estos momentos les pido a todos ustedes que tengan presente a Anjel presente … Seguir leyendo →
Te conocí, allá por el año sesenta y nueve, cuando yo era un niño y tú, recién ordenado, eras el padre espiritual de un grupo numeroso. Fuiste mi superior provincial, y también tuvimos algún que otro encontronazo. Eras persona fiel, ordenada, metódica, y yo siempre he sido un tanto ‘asistemático’.
También tuviste ocasión de conocer tu propia debilidad, y te vi sufrir y llorar. Creo que te volvió más humano, más cercano a la debilidad y al sufrimiento de las personas que te rodeaban.
Y te volví a conocer en el Perú, en el Yungay de nuestros amores, donde los ‘asistemáticos’ como yo nos adaptábamos más fácilmente, pero te fuiste amoldando a la improvisación; y te vi sufrir con las personas que sufrían, y sentí que tu corazón iba creciendo y lo ibas dejando en Yungay, en Tamshiyacu, y en Cutervo.
Para mí te convertiste en JOSEMARI, Josemari con mayúsculas; un Josemari de un corazón grande, en el que todas y todos cabíamos y descansábamos. ¿Sabes cuántas y cuántos me preguntaban y me siguen preguntado por ti?
Me duele que te hayas ido, pero sé que estás en el regazo definitivo de nuestra madre Dios, acogido y amado, como tú fuiste aprendiendo a hacerlo. Acuérdate de nosotras y nosotros, de nuestra congregación y comunidad viatoriana a las que amaste con locura, de todas las personas que te han querido y te lloran.
Hoy le quiero dar las gracias a nuestro Dios por tu vida; eskerrik asko, Jauna, bihotz bihotzetik.