Fallecimiento de nuestro hermano Heliodoro Blanco, csv

Jutiapa-Valladolid

El H. Heliodoro Blanco, Clérigo de San Viator, ha fallecido en Valladolid el 4 de noviembre de 2021, a los 81 años de edad y 62 de vida religiosa. Había nacido el 18 julio 1940 en Celadilla del Páramo (León) en una familia labradora y numerosa. Hizo el noviciado en Eskoriatza (Gipuzkoa) y profesó el 15 de agosto de 1959.

Son muchas las cosas que podemos escribir de nuestro hermano Heliodoro. Y seguro que nos quedamos cortos. La vida de un hermano es como un libro abierto donde Dios se nos ha ido manifestando cada día. Y la vida de Heliodoro ha sido manifestación y reflejo de Dios en Jutiapa.  

1.- Heliodoro, un Viator enamorado de su vocación y de la comunidad viatoriana. Heliodoro vivía y sentía su vocación como religioso de San Viator. Ha vivido toda una vida empapado en este carisma viatoriano que le hizo un verdadero seguidor de Jesús. En la comunidad viatoriana de Jutiapa, con los religiosos y los viatores asociados se sentía muy bien, en familia, y disfrutaba de los encuentros formales e informales, y tenía un verdadero aprecio que la comunidad le mostraba de tantas formas. El 18 de julio pasado, celebrando su cumpleaños, seguro que con algunos síntomas ya de su enfermedad, se sintió muy alegre e incluso las hermanas, con total confianza, le pintaron la cara con la crema de su pastel de cumpleaños. Esos momentos quedarán como signo del aprecio de la comunidad hacia Heliodoro, de cómo lo amábamos y de cómo él se dejaba querer.

2.- Heliodoro, un hombre apegado a la tierra y la cultura del campo. Llama la atención este rasgo en la vida de Heliodoro. Nunca perdió sus raíces. Allá donde ha estado, sobre todo en Sopuerta (Bizkaia) y Jutiapa, zonas rurales, cómo ha desarrollado esta dimensión en su vida: aquí afloraron sus talentos de cuidador, sembrador, podador, desarrollador, criador… frutales, hortalizas, animales de granja… en los que hacía sus intentos aunque no siempre lograra los frutos que se proponía. Al comienzo de su estancia en Jutiapa, por varios años, se dedicó de lleno a apoyar el proyecto de cacao fino y pasaba mañanas enteras en el vivero haciendo muchas tareas. Muchas de las plantas de cacao plantadas en estos primeros años las había transportado Helio con el viejo Land Cruiser por todo el Municipio de Jutiapa. Cuando se empezó a construir el Centro Educativo San Viator había mucho que hacer en la finca que lo circunda. Helio ha sido un trabajador infatigable en el entorno del Centro San Viator. Ahí quedan plantadas muchas caobas, naranjos, piñas, papayas, aguacates… trabajaba sin descanso en las mañanas y en esta naturaleza exuberante, muchas veces era la naturaleza la que le vencía, porque a veces no se daba abasto.      

3.- Heliodoro, un hombre sencillo, buen hermano de comunidad que hacía mil cosas. En comunidad era una presencia permanente en todos los espacios y todos los momentos. Las oraciones comunitarias, la sala de lectura, el comedor, la sala de las computadoras donde consultaba noticias y comunicaciones con España, el patio de Los Mangos que mantenía siempre muy limpio. Helio no descansaba y siempre estaba haciendo algo y arreglando algo: fontanería, jardinería, electricidad, pintura, carpintero, cocinero… Muy detallista en todo esto. Extrañaremos sus cenas los domingos en la noche, o las comidas de los lunes, cuando Doris descansaba, o las cenas navideñas de las que se encargaba con todo amor para deleite de toda la comunidad.     

4.- Heliodoro, un hombre con espíritu misionero apegado al Evangelio de Jesús. Resalta también en Heliodoro su espíritu misionero. De lo contrario no hubiera decidido venir a Honduras cuando llegó su jubilación en España. Han sido casi 15 años de servicio al Municipio de Jutiapa en la misión viatoriana. Desde el principio él se encargó de animar las comunidades eclesiales de base en los barrios, colonias y comunidades cercanas. Y las visitaba de una en una y compartía con la gente y se sentía muy fortalecido en su fe. También visitaba mensualmente las comunidades del sector de Jutiapa, unas 12 comunidades, y celebraba la Palabra de Dios y compartía la Sagrada Comunión. He escuchado muy buenos testimonios en varias comunidades de esta tarea de Heliodoro como celebrador y predicador de la Palabra, ministerio muy apreciado en nuestra Iglesia local donde los sacerdotes son tan escasos. También Heliodoro estaba muy ilusionado en la pastoral y promoción vocacional. Acompañaba junto al P. Manolo el grupo vocacional de la parroquia y cada último domingo de mes se encontraban con los adolescentes y jóvenes en diferentes comunidades de la parroquia. Con el tiempo se sintió decepcionado por la falta de respuestas a la vida consagrada… y esta tarea fue decayendo. Le dolía que en nuestra parroquia no haya aparecido una vocación religiosa viatoriana en todo este tiempo. Con cierto pesimismo lo expresaba como un fracaso de nuestra misión en Jutiapa.    

5.- Un hombre generoso con un corazón grande. Heliodoro tenía un corazón generoso y se conmovía ante las situaciones de necesidad de muchas familias. Con las ayudas que recaudaba de sus amigos y conocidos en España se preocupaba de apoyar sobre todo en la educación de varios jóvenes. Sé que hay muchos jóvenes y familias agradecidas por los apoyos que Heliodoro les proporcionó. Su grupo de amigos y conocidos de Sopuerta siempre lo tuvieron como referente y a través de él canalizaban algunos fondos de solidaridad.  También hay que decir que se molestaba cuando estas ayudas no eran bien aprovechadas.    

Querido Heliodoro, fueron casi 15 años en Jutiapa. Dejas una huella profunda entre nuestra gente. ¡Cómo la gente se volcó para cuidarte en el Hospital La Fe de La Ceiba! ¡Cómo respondían los jóvenes de la parroquia cuando necesitabas más sangre! Sólo devolvían algo de lo mucho que tú nos has ofrecido aquí. Nunca estabas de balde. Siempre pensando qué hacer. Hoy ya Dios te ha dado el descanso merecido. Ha sido la única manera de que dejaras de trabajar. Tuviste una salud de hierro. Eras el más roble de todos nosotros. No tomabas ni una pastilla. Tu cuerpo desgastado de trabajar. Puro músculo y fibra sin necesidad de ir a ningún gimnasio. Pasaste entre nosotros como un servidor tranquilo y silencioso. Amigo de los animales y las plantas a los que cuidabas. Orante silencioso. De palabra pausada y medida. De mirada profunda. De corazón alegre. Viator hasta la médula. Misionero de vocación. Hogareño por naturaleza. Hoy sí, Descansa en Paz para siempre querido hermano Heliodoro. Hasta la eternidad. Siempre te amaremos y recordaremos…

Víctor Cámara, Comunidad Viatoriana de Jutiapa

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