A Nerea Pérez-Arrospide-ri

Nerea-Pérez-Arrospide-01

Nerea Pérez-Arrospide

Comenzar a escribirte cuando has recibido una noticia de este tipo no es nada fácil; tampoco nos conocíamos demasiado, pero habías tenido tu primera experiencia de cooperación con nosotros en Gonaïves (Haití), y nos contabas lo que habías aprendido y que te estaba facilitando tu trabajo en Senegal, donde llevabas varios años.

No sé qué puede sentir un o una no creyente ante la experiencia de la muerte de una persona querida y cercana, porque soy creyente, y porque sé que ese Dios madre-padre que siempre te ha amado, y te sigue amando, te ha tenido siempre en su regazo, incluso cuando ibas en la moto y un camión asesino te encontró.

Has encontrado definitivamente ese Haití y ese Senegal por los que trabajaste, ese Haití y Senegal en paz, en el que las personas se sienten dichosas y amadas, en el que los niños y las niñas juegan felices, con unos ojos grandes y brillantes que te miran, y que sonríen al verte.

Le pido a Dios por ama y aita, que están sufriendo como solamente pueden sufrir unos padres ante la pérdida de su hija. No tengo respuestas, ni preguntas, solo perplejidad. Pero le doy gracias a Dios por tu vida, demasiado corta, pero que ha merecido la pena.

Que tu vida siga siendo camino para nosotras y nosotros. Un musu.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Esta entrada fue publicada en Gonaïves, Haití. Guarda el enlace permanente.

1 Response to A Nerea Pérez-Arrospide-ri

  1. Nerea: te he venido conociendo de a poco, a través de los diálogos con tu ama y aita, y ahora con tus compañeros de Haití. Donde quieras que estés, es un placer seguir conociéndote. Un abrazote desde Colombia.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.