Oraciones en los atardeceres de Costa de Marfil

FIDEL

¡Buenas noches, mi Señor!
Perdona la petulancia de este anochecer…
De entrada, me excuso… Y es que…
me ha visitado mi amigo Fidèle. Venía blandiendo un certificado médico. Está curado.
Sólo había un par de palabras en una hoja de su Cartilla Médica.
Decía (no recuerdo las palabras precisas) que estaba curado, que era dado de alta…
Y he pensado (posiblemente muy jactanciosamente…) que he salvado la vida de un pequeño…
Te cuento, te cuento…
Hace un año y medio, le vi llegar tambaleándose, demacrado (hacía algún tiempo que Fidèle había desaparecido de la Manada).
Me dijo que estaba enfermo, muy enfermo, y que su hermana mayor ya no podía pagar más recetas.
La famosa y triste “B.K.” Así llaman aquí a la tuberculosis…
El pobre niño estaba en los huesos, pálido. No tenía más fuerzas…
Le hice ir al Centro Médico. Le tomaron una casi inútil radiografía (los estragos de la enfermedad eran manifiestos aunque no definitivos…) y el médico le dio una larga receta…
Cada mes debía volver a radiografiar sus pulmones…
No le veía más que cuando de tarde, en tarde, venía a pedir algo para comer…
—¿Ya vas mejor? Sí, sí, se te nota en la cara…
—Ya toso muy poco —dijo alegre, y añadió: y tengo hambre y ganas de ir a la escuela…
Y ahora Fidèle venía radiante, corriendo a enseñarme su “alta médica”… ¿No es para estar contento, Señor?
Gracias por la enorme recompensa que esta noche me concedes… Gracias por haberme utilizado como tu herramienta para curar a un niño… Gracias por todos los niños, mujeres “con niño”, viejos que me visitan…
En cada persona de estas que sufren, Te veo.
Gracias, sobre todo, por esto: por verte en los débiles
Esta noche, como en otras ocasiones, me siento útil…
Me concedes un apoyo, una palmadita de ánimo…
para cuando me canso, cuando digo que “ya está bien…”,
que qué hace el Ministerio de la Salud Pública y la Población…
Aprovecho para pedirte perdón
por todas mis sospechas,
por mis cansancios,
por mis furiosas diatribas al personal médico, a las Instituciones y, sobre todo, a la gente sencilla que viene a verme…
Gracias, Señor, por la curación de Fidèle y… perdóname.

Oraciones al atardecer en Costa de Marfil_Carlos Luis Galerón

Oraciones al atardecer en Costa de Marfil_Carlos Luis Galerón

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