Josemari Legarreta 2015-04 / Cartas desde el destierro

El título es mío (no de Josemari), ‘Cartas desde el destierro’. La vuelta a ‘casa’ (entre comillas, porque el Perú también es nuestra casa), suele ser dura, es dura. Vuelves a casa, pero vienes de otra que has hecho tuya. No hay nada nuevo, pero los ojos o la mirada son diferentes; por eso lo de ‘Cartas desde el destierro’, o ¿’desde el desierto’?

ESTE ES EL DÍA

Tiempo de Resurrección

Llevamos todos estos días con la repetición constante de esta estrofa del salmo 117: “Este es el día en que actuó el Señor”. Seguimos en Pascua. En las celebraciones de la Iglesia, se nos puede quedar que “pascua” es desde el Domingo de Resurrección en adelante. Para mí, Pascua es toda la epopeya que vivimos en la Semana Santa, y la prolongación en el recuerdo y oración. ¡Jesús vive! Y de ÉL vivimos.

Yo he vivido estos días de forma muy distinta a como lo viví en años anteriores.  La he vivido con personas de edad y, exceptuando el Domingo de Ramos, con templos a medio llenar. Una confirmación: en una o en otra celebración, he recorrido los templos de la Unidad Pastoral de Basauri. El Domingo de Pascua lo celebré en el barrio El Kalero. No sabía muy bien dónde estaba la iglesia. ¿Cómo la localicé? Vi unas cuatro o cinco mujeres mayorcitas que subían una calle en cuesta, algo endomingadas, y me dije: “esas van a la iglesia; les sigo”. Acerté, claro.

Domingo de ResurrecciónSí, confieso que me ha impresionado el grado e intensidad de fervor de los asistentes. Era fácil la comunicación en el canto, en la reflexión. Sentí entusiasmo en el Domingo de Ramos, aunque el telón de la Pasión de Marcos desmontó un poco la alegría. En esta misma lectura, la confesión del Centurión al pie de la cruz y al ver morir a Jesús, fue un aleluya anticipado.

El Jueves Santo llegué a la iglesia sin saber si habría o no habría “lavatorio de los pies”. Se lo pregunté a los asistentes. Sí, querían lavatorio. Pues pedí voluntarios. Y se presentaros seis mujeres y un hombre. Hice el gesto de Jesús con mucho sentido y hasta con cariño. Y Jesús nos dijo que no dejásemos de lavarnos los unos a los otros… De perdonarnos, de ayudarnos, de estar al servicio. ¿Por qué habremos olvidado este sacramento tan importante?

La celebración de la Muerte de Jesús la viví concelebrando en una residencia de ancianos donde están mi hermana Josefina y mi cuñado José Mari. Al dar la comunión, la religiosa sacristana nos dijo que la diéramos en la boca, que a muchos les temblaba la mano. También les temblaba la lengua, pero en ese momento yo sentí la salvación que llevaba cada una de aquellas vidas. La historia de trabajo, entrega y amor que habrían escrito ya cada uno de los ancianos y ancianas.

El mismo Viernes Santo, ya tarde, conecté con el Via-crucis que se vivía en Roma. Dos imágenes más repetidas: Francisco sentado y centrado, y el Coliseo, calvario para tantos cristianos. Unas estaciones austeras, abiertas a tantas personas que sufren en la historia de hoy. Había enfoques de rostros trasparentes de fervor, lágrimas de emoción. Y un único canto: las estrofas de la secuencia de la fiesta de los Dolores de María: “Eia mater, fons amoris, me sentiré vim doloris; fac ut tecum lugeam” “Madre, fuente de amor, que sienta fuertemente tu dolor y que llore contigo”. Mucha gente sí entendería la letra: tenían folletos y ese latín se parece bastante al italiano. Si no lo entendían, sí daban imagen  de que lo vivían.

Aquí, en Basauri, la Vigilia Pascual se celebró en el templo central. Sólo una ceremonia. Acudió gente de los cinco lugares de culto. Al ser por la noche, no era la mejor hora para muchas personas de edad. Tuvo mucho sentido la luz que se iba repartiendo desde el Cirio. No fue necesario el fluido eléctrico para profundizar en la historia de la salvación recordada en las lecturas bien escogidas de esa noche. El ¡ALELUYA! fue explosión de gozo, pero me llamó más la atención la alegría e intensidad del abrazo de paz.

Todos los textos de esta semana nos hacen vivir la Resurrección. El Espíritu de Jesús resucitó en los apóstoles y seguidores de Jesús la llama evangélica que él había ido sembrando. El Espíritu de Jesús se les metió en las entrañas y ellos resucitaron. Empezaron una nueva vida. El Espíritu les bautizó, les sumergió en Cristo y se convirtieron en desconocidos de lucidez y valentía.

¿Qué le pasó al “discípulo amado” en el sepulcro que “vio y creyó”? Se le ajustarían por dentro todos los gestos y palabras de Jesús y le renacieron nuevo corazón y nuevas entrañas. ¿Qué le pasaría a la Magdalena cuando Jesús pronunció el “María” de sus amores? Que seguía vivo el que siempre le amó y no dejaría ya de amarle. A los de Emaús les ardía el corazón: Jesús les resucitó la vida y la esperanza.

En vez de “María”, ese día, en el evangelio, yo me imaginé que decía “Josemari”. Pedí que resurgiera en mí una respuesta de amor: amor que sea generosidad, entrega, purificación, esperanza, confianza. “Sonriendo has dicho mi nombre”. Y orillo todo mi miedo, mis dudas, mi desconfianza. ¡Que resucite en MÍ, Jesús! La Piedra desechada, es mi PIEDRA ANGULAR.

Santa Teresa de Jesús

La Santa de Ávila. Nació un 28 de marzo de 1515. Este año se celebra el Quinto Centenario. Estoy leyendo “El Libro de la vida”, escrito por ella misma a petición de su confesor, no es fácil. Se me ha redondeado la admiración por esta recia Santa castellana visitando la misma Santa TeresaCiudad de Ávila. La visita la he realizado juntamente con los otros tres hermanos de comunidad. En cuatro exposiciones, exquisitamente preparadas se va descubriendo y admirando la vida y obra de la Santa. A todo el conjunto se le denomina: “Teresa de Jesús, maestra de oración”.

Admirable y sencilla su definición de oración: “Tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. ¿Es difícil hablar con un amigo? Así de fácil puede ser la oración.

La amistad-oración se puede ejercitar en toda circunstancia. Para ella orar es “amar en toda parte” y “no sólo en los rincones” que “también entre los pucheros anda el Señor”. Y orar no es desengancharse de la vida. Va pareja a San Vicente de Paúl que aconsejaba a las Hermanas de la Caridad que dejasen el tiempo de la oración si se presentaba un servicio al hermano. Teresa decía: “Obras quiere el Señor y que, si ves una enferma a quien puedes dar un alivio, no se te dé nada de perder esa devoción y te compadezcas de ella; y  si tiene algún dolor, te duela a ti; y, si fuere menester, lo ayunes porque ella coma… esta es la verdadera unión con su voluntad”.

En las exposiciones pude comprobar tres devociones arraigadas en Teresa: la humanidad de Cristo, la Virgen María y San José. Los conventos carmelitas reúnen muchas entrañables imágenes de Jesús Niño (Pastorcito, Peregrinito…). Decía la Santa: “Porque es muy buen amigo Cristo, porque le miramos hombre y vémosle con flaquezas y trabajos, y es compañía”.

A la Madre de Jesús la tomó como su madre al quedarse huérfana: “Acuérdome que cuando murió mi madre, quedé yo de edad de doce años, poco menos. Como yo comencé a entender lo que había perdido, afligida fuime a una imagen de nuestra Señora y supliquéle fuese mi madre, con muchas lágrimas”.

Y enamorada de Jesús y de María, reservó también gran devoción a San José y se hizo apóstol de “mi Padre glorioso San José”. “Es cosa que espanta las grandes mercedes que me ha hecho Dios por medio de este bienaventurado santo”.

No renuncio a copiar unos versos famosos, profundos y fecundos si en ellos profundizamos:

Vivo ya fuera de mí

después que muero de amor;     

porque vivo en el Señor,

que me quiso para sí;

cuando el corazón le di

puse en él este letrero:

que muero porque no muero.

Otros apuntes de este tiempo

+ Mi ocupación preferente en este tiempo es la visita a enfermos y ancianos: parientes cercanos, hermanos viatores, amigos y amigas… Ellos son enseñanza de vida, agradecimiento por su entrega, confianza y esperanza en Dios. Ayer llegué de Valladolid. Allí tenemos una Residencia para los hermanos enfermos y ancianos. Historia viatoriana, respuesta vocacional, generosidad hasta el final… Entre ellos hay dos, Fermín y Jaime, que hace ¡68! años me ‘dieron clase’ en este Colegio San José de Basauri.

+ Abrazo-Perdón. Terminando la cuaresma, tuvimos la Celebración del Sacramento del Perdón. Se quiso representar y vivir el abrazo del Padre-Dios. Cinco personas, dos sacerdotes y tres mujeres, recibíamos a los “penitentes” con un abrazo prolongado, retenido. Como abrazó el papá al hijo que volvía derrotado. Fue una vivencia profunda, única, de lágrimas en muchos. ¿¡Quién será Dios para amarnos así!?

+ Sigue siendo la Naturaleza maestra, imagen, realidad para mi Pascua. Muchos ribazos están protegidos por espinos que reviven en florecillas blancas. Las laderas muertas se van revistiendo de un violeta difuso que se irá convirtiendo en verde brillante. Todo anima a poner Vida en la Vida.

Comunidad Viatoriana de Basauri+ Somos cuatro en la comunidad. Aprovecho para presentarlos. El más altito es Jesús Mari, superior comunitario; el fotógrafo es Joseju, administrador y mil servicios; y los otros dos, los más viejetes, somos los que dejamos Perú hace dos meses, Avelino y yo. En la foto estamos dentro de un claustro mudéjar reproducido en el Parque Temático de Olmedo, pueblo de Castilla. Lo visitamos el lunes.

Desde hace una semana tengo móvil o celular que todavía no entiendo: 691 41 10 35, y teléfono fijo de la comunidad: 94 440 20 81.

Que haya mucho ¡aleluya! (alabad a Dios), alegría y esperanza. Un abrazo fuerte. 

   Josemari.
Basauri, 11 de abril de 2015
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