Josemari Legarreta 2014-05

Pascua de Resurrección

SIGUE EL ¡ALELUYA!

Toda la vida en Pascua

Todos los “prefacios” de Pascua pintan este tiempo como de “efusión de gozo pascual”, de “alegría desbordante en el mundo entero”.

Lo tomamos como un deseo, una gracia por conseguir, más que como un milagro ya realizado en los cristianos.

Me gustó mucho recibir la felicitación de Pascua con la imagen que coloco al comienzo de la carta.

El RESUCITADO va por delante. No le faltan las llagas. Es el crucificado ya vuelto a la vida. Me fijo en la mano derecha: está herida y hace gesto de ¡ánimo! “Yo estoy aquí y voy por delante”.

La CRUZ es gigante. Pero hay muchos Cirineos. Los pasos de la Semana Santa son bien pesados, pero ahí están los costaleros, disciplinados, conjuntados, llevando ritmo riguroso. Nadie deserta.

Esa CRUZ enorme va iluminada, motivada por el resplandeciente JESÚS RESUCITADO. Si con ÉL morimos, viviremos con ÉL.

Los que cargan con la cruz son del pueblo americano. La Conferencia del episcopado latinoamericano y del Caribe, en Aparecida, recogía rostros sufrientes ya detectados por Conferencias anteriores. Aparecida destacó también nuevos rostros crucificados: los presos, los ancianos, los niños explotados…

La mayoría de los que me leéis y manejáis el euro sabéis también de nuevos sufrientes. La crisis económica está azotando fuertemente a muchas familias; las alambradas, cuchillas y fronteras nos descubren un pueblo africano que se atreve a entrar en el infierno de un viaje incierto para “llegar”… También el desierto de Arizona está matando a miles de sudamericanos que quieren el “paraíso” del Norte.

Y ¿quién de nosotros no sabe de cruces, no tiene “su cruz”?

Me suele pasar cuando termina el tiempo de Navidad: siento como una delgada tristeza. Pues este año, me ha pasado algo parecido al Terminar la Semana Santa. La celebré en la Parroquia Sagrado Corazón de Chiclayo, en el barrio Moshoqueque, que no tiene buena fama. Llevan la parroquia sacerdotes de esta Prelatura. Allí me hospedo cuando bajo a la Capital de Lambayeque. De Jueves a Domingo estuve con la gente. Pasé buenas horas de “confesiones”. Fue tiempo de gracia, de favor que Dios y los penitentes me hicieron. Me sentí muy cercano a las personas con verdadero sufrimiento. La joven empleada que es ultrajada por el patrón si quiere llevar plata a su familia necesitada… La que para pasar las pruebas y ser admitida como policía tuvo que abortar… “Todas las noches sufro con el recuerdo…” Ancianos y ancianas en cruel soledad…

A todos no hace falta tener por delante a Jesús resucitado, avivar fe y esperanza. Situaciones extremas suscitan solidaridad. Es hermoso constatar el papel de Cáritas y de organizaciones humanitarias.

En un himno de este tiempo rezo de esta manera:

Transfigura los cuerpos mortales
que contemplan tu rostro glorioso,
bella imagen del Dios invisible
que ha querido habitar con nosotros

Como la cruz no nos va a faltar, que tampoco nos falte la LUZ PASCUAL.

Cuatro Papas en la Plaza del Vaticano

Así lo ponían de relieve algunos periodistas: Benedicto XVI, discreto y gozoso, Francisco emocionado y entregado, y los Juan XXIII y Juan Pablo II subiendo a los altares.

Y se eligió el Domingo en que se celebra al Dios Misericordioso. Con Juan Pablo II se estrenó la advocación y fiesta. El Papa actual lo repite como estribillo de todos sus gestos de cercanía y comunión.

En esta parroquia de Cutervo, pusieron dos cuadros en el presbiterio: uno enorme con la figura imponente del Papa Polaco, y otra chiquita con la sonrisa del Papa Bueno.

Los dos nos han impresionado por su decisión de hacer de su vida una constante oración. Juan tuvo la valentía de convocar un Concilio. Juan Pablo convocó a la juventud de muchos lugares.

Los dos nos han dejado su testamento. Juan quiere morir pobre, no pide perdón porque todos han sido sus hermanos y bienhechores, y se despide con un “hasta la vista”. Juan Pablo comienza con el “Totus tuus ego sum” de toda su vida (“Yo soy todo tuyo”), quiere que se quemen sus apuntes (no se le ha obedecido), y se despide con “que Dios os dé la recompensa”.

En esta tierra peruana

 * Pintadas y pintadas de casas. Se empiezan a calentar motores para las elecciones municipales y regionales que serán en octubre. Me dicen que las campañas son muy fuertes y hasta violentas, en la Sierra.

* El 5 de junio se cumplirán los cinco años de la matanza de Bagua. Murieron 34 peruanos, entre policías e indígenas. Hay 53 nativos inculpados. Se piden de 8 a 35 años de prisión. Para nueve, cadena perpetua. En su momento, se condecoró a algunos militares. El Vicariato Francisco Javier de Jaén y la comisión Episcopal de Acción Social (CEAS) llevan la defensa de la mayoría de los nativos. La culpabilidad de una orden dada a la policía sería del entonces Presidente Alán García y de las Ministras de Interior y de Comercio.

* El Poder Judicial hizo una huelga de 40 días. Los expedientes han escalado las alturas. Ahora son los médicos los que no entran en los hospitales… La muerte no hace huelga.

 En el diario personal

+ El buque del Colegio ya está en su tercer mes de navegación. A finales de abril publicamos el primer Boletín colegial. Tuvo muy buena acogida. Hay que mejorar papel e impresión. Buscamos patrocinadores, aquí llaman auspiciadores.

+ Celebramos el Día de la Madre con fervor, como se estila en Perú. Muchos hijos se trasladan para pasar el domingo junto a su mamá. Tuvimos en el patio dos horas y media de actuación. Una buena medalla para los profesores que prepararon el acto con esfuerzo, sacrificio y arte.

+ Dos hermanitos del vecindario me preocupaban. No tienen la altura y peso de los 4 años. El niño no deja de pedirme: “¿Tendrá caramelos?”  Yo le digo que como me pida no le voy a dar nada… No entiende y sigue con la lata. Tanto que yo pienso si tendrá bien la cabeza. Pero el otro día se me fue esta preocupación.  Va y me dice: “Hoy no le pido caramelos”.

+ Llevo viajando mucho a Chiclayo donde el dentista. Ida de 6 horas, y vuelta de 6 y media, en autobús. Y el otro día me lo hicieron notar. Cuando subo el segundo puerto y llego a un pueblo que se llama Huambos estoy en una frontera importante: las aguas de una ladera tienen largo recorrido hasta el Atlántico, y las de la otra, en cabalgata más corta, llegan al Pacífico.

+ También este año, becados por el Eusko Jaurlaritza, Gobierno Vasco, vienen tres voluntarios a trabajar al colegio. Una chica psicóloga, es de Vitoria-Gasteiz; otra, Licenciada en Bellas Artes, es de Arrigorriaga; y un tercer joven, titulado en Educación Física, es de Basauri y antiguo alumno de nuestro Colegio San José.

+ El martes 13, los profesores invadieron nuestra casa con músicas, cohetes y cena. Vinieron a felicitarme por el regalo de los ¡77! años que llevo pateando en el planeta. Me dejé querer y les estoy muy agradecido.

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