Cuando nos encargamos de modificar la naturaleza

Donostia 1 de febrero

Donostia (San Sebastián) es la capital de mi provincia (Gipuzkoa), ciudad en la que vive mi amatxo; una ciudad preciosa, pero… Donostia es una ciudad costera, con parte de ella ‘comida’ al mar. Muchos días hemos ido a ver cómo revientan las olas en el muro del Paseo Nuevo, a ‘torearlas’ cuando llegan al paseo, y hay que reconocer que es un espectáculo grandioso.

Durante la tarde-noche-madrugada (del 1 al 2 de febrero) la ciudad sufrió el peor temporal que las y los donostiarras recuerdan. Y el mar también suele exigir, de vez en cuando, lo que es suyo. La naturaleza se encarga de recordarnos que somos parte de ella, y que somos una minúscula parte, y no las y los dueños que podemos manipularla a nuestro gusto.

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