Josemari Legarreta 2014-01

“2014” – SIGUE LA LUZ NAVIDEÑA

“Luz para alumbrar a las naciones”

En este tiempo de Navidad, y más que otros años, me está alimentando la Navidad como LUZ. La Iglesia Oriental celebra su Navidad el día de Epifanía, nuestra fiesta de los Reyes. Y termina el “tiempo” con la Fiesta de la Luz del 2 de febrero. En la fiesta de Reyes, agradecí que también a nuestro pueblo gentil le llegó la Luz.

“El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande…” La vieron los pastores. Hubo una estrella misteriosa para pueblos más lejanos. Y fueron siguiendo esa estrella que se fue haciendo “otra lumbre mayor los esclarece”… Se postran, se entregan. “Con la luz buscan la luz”, y su vida va discurrir por otro camino.

Al anciano Simeón, abrazando al Niño que llevan José y María, se le ilumina toda su vida, lo vivido y lo que le pueda quedar. Todo es Luz. Es la Vida Eterna en sus manos que también a él le hace eterno.

Mi deseo, para mí y para vosotros: Urte Berri’on! ¡Feliz Año Nuevo! Que vivamos un Tiempo Bueno (‘on) y Nuevo (berri). No será un vivir tiempo pasivamente, aguantando lo que venga, vivido con resignación. Que sea tiempo que lo hagamos Bueno y Nuevo por nuestra fe y esperanza, por nuestro obrar el Bien.

De todo corazón: URTE BERRI’ON! ¡FELIZ AÑO NUEVO!

 “La Parroquia Cristo, Hijo de Dios” de Collique

No quisiera dar esta noticia. Me duele, pero hay que aceptar la realidad. El próximo domingo, el 12 de enero, dejamos esta parroquia tan querida por todos los viatores que han vivido y viven en Perú. Para nosotros es, era, como el “alma mater”. Lo que antes era Eskoriatza, ahora San Viator de Valladolid, para los viatores de la Provincia de España, así siento yo esta Parroquia.

Marcha por la Paz_San_Viator_ColliqueSon los 46 años y medio de presencia de viatores en Collique. Casi vimos llegar a los primeros habitantes de este valle reseco y desafiante. Hemos vivido la invasión progresiva. Hemos luchado desde el principio allanando terrenos, solicitando urbanización, agua y luz. Hoy la población se acerca a los 120.000 habitantes, asentados en ocho zonas. Pobladores, la mayoría de la Sierra, donde se sabe de luchar y de arañar la tierra.

Las celebraciones religiosas se distribuyen en cinco lugares de culto. Es algo escalofriante el dato: los católicos que celebran el Día del Señor en Lima Norte no llega al 2 por ciento. Son bastantes más los que se acercan al templo en otras ocasiones del año. Las cifras parroquiales del 2012 son estas: bautizos 379 (de mayores de 7 años, 178); confirmaciones, 138; primeras comuniones, 139; matrimonios, 25. Han disminuido demasiado estos números…

Durante 42 años ha sido muy importante la asistencia de agentes pastorales al Centro de Evangelización y Catequesis de la Diócesis. Cada enero, esta Parroquia enviaba de 100 a 150 participantes. Son semillas que brotan y brotarán en tierra fértil.

Realidad, que ya camina sin nuestra dirección, es “La Cooperativa de Ahorro y Crédito San Viator”, con más de mil socios. Sintiendo la marea china que nos iba a invadir, se cerró a tiempo un taller de confección que llegó a tener 63 máquinas industriales. Antes habían funcionado una panadería y hasta 220 comedores, en tiempos duros de hambre.

Desde hace 10 años se iba preparando esta “entrega” a la diócesis. El Obispo daba largas. El actual párroco, Bernardo, ya lo fue 12 años cuando era mucho más joven, es el más joven de los sacerdotes viatores de Perú y siente el peso de la edad (72). No hay repuesto.

Yo nunca he estado destinado a Collique, pero me siento muy identificado y metido en esta población y en esta Parroquia. He celebrado eucaristías en los cinco Centros y en todos me he sentido “de la casa”. Muy a gusto con esta gente sencilla y participativa. Mis hermanos que han vivido más fijos en este terreno han ido perfilando este estilo familiar y evangélico.

Sí, dejamos la Parroquia, pero no abandonamos Collique. Aquí siguen nuestras casas que nos acogerán a los que vivimos fuera. Y doy gracias a Dios por estos años fuertes de sementera. Aquí, los pobres nos han evangelizado.

 La Selva Central – Iscozacín

Después de celebrar fin y comienzo de Año los diez viatores juntos, también había que estar en el acontecimiento del domingo. Me quedaban unos días libres. Podía ir a visitar a las hermanas que conmigo estuvieron en Tamshiyacu y que ahora estaban en la Selva Central. Las Hermanas Isabel y Lupita, desde mayo, están en la Municipalidad Distrital de Palcazú-Iscozacín.

MEMI-IscozazinBusqué por internet. Me hacía gracia el nombre difícil de Iscozacín. (Para memorizarlo lo trasformé en un Iskoriatza de vocales parecidas). Los mapas señalaban redes de venillas azules que serían los ríos. Algunos de ellos habría que atravesar. No leí que en enero no eran recomendables los viajes de turismo por estos valles…

Saqué pasajes para mí y para Avelino. A él le pareció precipitada la salida y también había leído algo sobre los riesgos… Pude vender su billete, viajaría solo.

Trece horas en los asientos delanteros del segundo piso del bus. Una borrachera de paisajes distintos y sorprendentes. Paso por el puerto de Ticlio, a 4818 metros, con agua nieve, luchando con el vapor que se pegaba a los cristales y venciendo un poco de dificultad al respirar. Un riachuelo juguetón se reía a un lado u otro; una vía de tren que jugaba al escondite, pero nunca se quedaba atrás.

Había oído hablar de La Oroya, una explotación minera. Daba pena ver aquella tierra convertida en paisaje lunar. Y la gente no se había enriquecido sacando lo que había en las entrañas de su tierra. Entiendo mejor lo que pasa por Cajamarca y en otros lugares de Perú donde se lucha contra empresas extranjeras que se entienden con el Gobierno sin contar con los dueños-inquilinos de la misma tierra.

Pasamos por la ciudad de Tarma, que es microclima de producción de flores, y está a más de 3.000 m.s.n.m. Unos 15 viajeros del bus, capitaneados por una mujer (verdaderamente de “armas tomar”) no aceptaban que tuvieran que detenerse por las obras de la carretera, y saltaban al asfalto a derribar las señalizaciones de “paren”… En Tarma, se metió el bus en la terminal, me fui al baño. A la salida, se había ido ya mi transporte, y, con un taxi, salí en su busca, no estaba lejos.

En La Merced, me esperaba la Hermana Isabel. Ella ya sabía cómo había que seguir. Dormimos en una pensión con ruidos asegurados. Subimos a Villa Rica. Admiré las plantaciones de café en todas las laderas. Y descubrí que árboles que no sirven para nada en la selva, eucaliptos y pinos dispersos servían para dar un sol-y-sombra que beneficia a las plantas de café, de verde profundo.

Había 120 kilómetros hasta la meta. Unas camionetas Toyota potentes hacen el trayecto. 50 soles en asiento de la doble cabina; 30, en la cama, agarrados a los hierros. En cualquier sitio, te sorprendía una catarata juguetona. Allá venía el primer río-torrente que había que travesar. Me solté el cinturón de seguridad por si… El chofer mete la doble tracción, agarra fuerte el volante y deja  que el motor salte los pedruscos del fondo. Agua hasta media puerta. Podemos. Ya pasó el primero, el de más bigote. Luego vinieron otros tres, y ya se sabía el proceso…

Se avanza con dos murallas de verde a los lados. La carreta no está mal, piedras y arena apisonadas. Ya llegando, se abren los  costados y aparecen cientos de hectáreas de ondulaciones con un pasto verde claro. Hace más de un siglo que se deforestó esto. Aquí llegaron austro-alemanes del Tirol. En lucha con los nativos, se hicieron con estas tierras. Estos cedieron porque pensaron que las enfermedades que les atacaban eran como castigo de su oposición. Todavía siguen viviendo descendientes de aquellos colonos. En las actas de bautismo descubro estos apellidos: Egg, Frantzen, Buttgenbach, Hoffman, Westreincher, Schuler, un Machari de Müller…

Visitamos una de las familias. 300 cabezas de ganado. Lo lleva uno de los hijos. Dos veces a la semana encierra el ganado para revisión y toma de sal. Otra familia estaba matando las vacas o cebús porque el agua había inundado los pastos llenándolos de barrillo…(En la foto, la dueña, pelo blanco, hija de padre alemán; la de oscuro es una joven polaca, misionera, y las hermanas)

La Parroquia, desde hace 10 años, es animada por un sacerdote polako que había viajado a USA en busca de plata. Las Hermanas ayudan en la labor pastoral. Lupita, con su valiente camioneta, sube por los cerros. Isabel le acompaña  o atiende más en el llano. Son 75 las comunidades de la “periferia”. Los católicos son la cuarta parte de la población. Los nativos pertenecen al grupo étnico y lengua “yaneshá”.

Los edificios, parroquia, capilla y casa parroquial son un ensueño de construcción. Material super noble y mantenimiento exquisito. Tiene plata, gusto, arte y orden, el padresito.

Estamos a unos 400 m.s.n.m. A penas hay mosquitos y las ventanas no tienen tela metálica. El espacio que se acaba limitan mi expresión, pero no dejo de confesar el bien que me ha hecho esta visita: amistad de las hermanas, sencillez del pueblo, belleza de la naturaleza, desafío de la geografía, cercanía a los alejados. En la misa del domingo, Fiesta de la Epifanía, todos nos confesamos gentiles agraciados.

Abrazo de comienzo de año.

Collique, 10 de enero de 2014

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