¡Ven!!!!

Veni, veni, Emmanuel

Veni, veni, Emmanuel es un himno cristiano de Adviento y un villancico navideño. Aunque es más conocido por su título inglés: O come, O come Emmanuel.

Publicado en Comunidad Viatoriana | Deja un comentario

Noches de Luna Negra

Mosquitia (Honduras), domingo 13

Hoy el container huele a mangos. Esta mañana por poco me mato al tropezarme en la escalera con una cestita de mangos que alguien, desconocido, ha depositado en la puerta del container. Los he metido dentro para que no se los coman los zopilotes. Me acerco a la cama de Kavó y le dejo oler un mango. “alguna de tus amantes te ha dejado esto para el desayuno” le bromeo.

Me ducho después de darme una zambullida en la laguna. El agua está caliente como la sopa. Juego con un par de niños que se acercan a retirar los trasmallos de la laguna. Aún tengo las marcas de las garrapatas en la piel.

Al regresar al zulo me encuentro con una mesa increíble. Dos tazas de café de palo, tres mangos pelados y partidos, unos guineos enormes y una caja de cereales americanos. Kavó ha hecho en el ordenador el menú:

Desayuno dominical en el “Aedes aegypti pub”: café miskito de palo, fruta variada, más café, más fruta, cereales gringos (hijoeputas). Y música de algún negro tocando el saxo. NOTA: se admiten propinas.

Desayunamos entre risas. Kavó está mejor. Se le ha ido la fiebre y tiene mejor cara. Una camiseta que yo no me pondría ni de coña, una gorra azul de NY y un pantalón corto del ejército.

Ha tenido pesadillas, pero por lo menos hoy no ha roncado. Le observo sin que él se dé cuenta. Por la ventanilla de mi cama, se ve la fila de adultos esperando a nuestra consulta. Hoy es domingo, pero no para ellos. Bajo y les digo que esperen un poquito, que enseguida les atendemos. No me entienden. Yo tampoco lo que dicen. Genial.

El café me revive. Nos jugamos a los chinos quien friega. Pierdo. Friego. Hoy el container huele a mango. Hoy soy feliz. Yo también huelo a mango.

Publicado en Comunidad Viatoriana | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Noches de Luna Negra

Mosquitia (Honduras), sábado 12

Escondo mi alma entre las tiendas. Ha llegado envuelta en una sabanilla húmeda y tibia. La llaman Pai. Tiene dos años y medio. Está dormida y con fiebre. No sé. No sé por qué me la han entregado a mí. Me la ha traído uno de los vigilantes con su ficha rellena y sus datos mecanografiados en un pulcro papel blanco. Toda la historia de una vida en un papel blanco. Nombre: Pai. Edad: 2 años y casi 6 meses. Color de ojos: tierra. Pelo: rizado y corto. Piel: oscura. Síntomas: fiebre alta. No hemorragias. Dicen los padres que se muere.

La baño en la bañera de suero tibio. La seco con una sábana suave y delgada. Al depositarla en su cama-cuna, su piel huele a galletas maría cuando se mojan en leche. Le busco vía y comienzo el ritual: exploración, pinchazo de analítica, suero, sedante, antipirético… Esperanza, tiempo, cruzo los dedos, sigue dormida, duerme. Hoy me dedicaré todo el día a ella. Me lo merezco. Se lo merece. Cada dos horas la miraré si tiene hemorragia o no. Sus piececitos pequeños y juguetones se mueven de vez en cuando dando pataditas al aire como intentando despejar al destino.

Salgo de la box 7. Hace un calor horrible. A lo lejos se ve el campamento de familiares. Me doy cuenta de que no me separa nada de ellos. Soy, en parte, como ellos. Lo único que me diferencia son estos guantes blancos y asépticos al dolor, y mi barba de 8 días canosa y picante.

Tengo los pies quemados por el sol. Las marcas de las reef en los pies me resultan curiosas. Tengo un día raro. Quizá sea por Pai y sus ojitos color tierra.

Publicado en Comunidad Viatoriana | Etiquetado , , , | Deja un comentario

«Si somos cristianos, estamos llamados a ser los ‘cambia suerte’ de los pobres»

Santiago Agrelo

El profeta habla a una comunidad de últimos, a hombres y mujeres que parecen haber nacido para ser nadie, para no ser, hombres y mujeres a los que hemos vestido de luto y aflicción: Nos pidieron pan y les dimos piedras; nos pidieron justicia y los arrojamos a la intemperie; nos pidieron una oportunidad y sólo les ofrecimos la posibilidad de que hombres, mujeres y niños se enfrentasen a la muerte –sin caer en la cuenta de que, si ellos se nos mueren, se nos muere la navidad: se nos muere el Niño-.

En este tiempo que se nos ha dado para que preparemos el nacimiento de un Dios pobre, las ciudades se iluminan en honor al dios dinero, al dios progreso, al dios consumo. Las ciudades se iluminan cada vez más, pero continuaremos sin ver a ese Dios vulnerable que llama a las puertas de nuestra vida pidiendo ayuda. Las ciudades se iluminarán como si ellas fuesen la luz, como si de ninguna otra luz tuviésemos necesidad. Las ciudades se iluminarán, y nos distraerán para que olvidemos el luto y la aflicción de los pobres.

Pero es a ellos, precisamente a ellos, a los hambrientos, a los sin techo, a los sin futuro, es a ellos a quienes se dirige la palabra del Señor; a ellos se les dará un nombre para siempre: “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”.

Sólo ellos podrán decir con verdad las palabras del salmo: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”.

Esas palabras resuenan bajo las arenas del desierto, también bajo las aguas del mar. Es una voz poderosa como un trueno, una sola voz, la voz de los crucificados y el Crucificado, de los muertos y el Resucitado.

El Señor su Dios, en Cristo Jesús, ha cambiado su suerte, los ha despojado del vestido de luto y aflicción, los ha envuelto en un manto de justicia: en Cristo, todos fueron llorando, llevando la semilla; en Cristo, todos vuelven cantando, trayendo sus gavillas.

He dicho: “en Cristo”; y es como si dijese: “en su cuerpo que es la Iglesia”; también en mí, que soy parte de ese cuerpo.

Si somos de Cristo, si somos cristianos, estamos llamados a ser “cambia suerte” de los pobres. Si somos de Cristo, si somos cristianos, somos las manos de Dios para quitar vestidos de luto y aflicción, para tejer mantos de justicia, para allanar caminos, abrir fronteras, de modo que los pobres se muevan con seguridad en su éxodo hacia la justicia. Si somos de Cristo, estamos llamados a ser evangelio para los pobres.

Ésta es la verdadera evangelización: que los pobres se encuentren con Cristo encontrándose con su cuerpo, con su Iglesia, con cada uno de nosotros –de Jesús de Nazaret fue ungido por el Espíritu y fue enviado como evangelio a los pobres-.

Éste es el verdadero adviento: el que nos dispone a recibir amorosamente a Cristo y a los pobres.

Y ésta es hoy nuestra eucaristía: memoria agradecida de Cristo Jesús, en quien el Padre nos ha dado para siempre el nombre de “Paz en la justicia” y “Gloria en la piedad”; y también comunión –nos hacemos uno- con Cristo y con los pobres.

Desde esa comunión, podremos decir con verdad: “El Señor ha estado grande con nosotros y estamos alegres”; desde esa comunión, veremos la salvación de Dios; desde esa comunión, también nosotros llegaremos al día de Cristo limpios e irreprochables.

En Cristo, con Cristo, los pobres entran hoy en nuestra comunidad, en nuestra compasión, en nuestras vidas.

Santiago Agrelo (Religión Digital)

Publicado en Comunidad Viatoriana | Etiquetado , | Deja un comentario

Noches de Luna Negra

Mosquitia (Honduras), viernes 11

Esta noche he soñado con payasos y delfines. Un sueño raro y alegre, un sueño cálido y curioso. Hacía meses que no soñaba tan intensamente.

Durante todo el día he estado ausente. Kavó me ha preguntado mil veces que es lo que me pasa; si le dijera que no lo sé, no le mentiría.

Una y otra vez vuelve a mi cabeza su imagen, en las tiendas, en los sueros, en la consulta de adultos, en el quirófano improvisado e ilegal, en las hojas de esta libreta, en la playa al atardecer, en el silencio roto por los rotores del helicóptero que se ha llevado bronca porque por poco arranca todos los vientos de las tiendas al aterrizar en el campo, en la sopa de pescado que nos hemos preparado para comer…

La imagen de una mujer que apenas conozco y quiero amar; de una mujer imposible y lejana distanciada por el destino y la distancia. Apenas unos días antes de llegar a este lado de la vida me propuse encerrarla en el lado oscuro de los recuerdos, para que no saliera de ahí si no era con mi permiso.

Es como cuando un alcohólico deja de beber, lo deja y punto y se miente prometiéndose que no va a caer más, y luego, a la primera de cambio, vuelve a caer y con más dureza. Me prometo que no voy a caer, porque me miento diciéndome que soy fuerte y todo eso que nos decimos los hombres cuando nuestras entrañas laten y necesitan que otros nos las desaten, y luego, cuando te cruzas en las escaleras o en la fotocopiadora o en la maquinita de café, te caes con todo el equipo y tu “ fuerza” se derrite como adolescente de colegio de curas con babero. 

Se lo cuento a Kavó y no me entiende. Que la solución es fácil y rápida: otra mujer y punto. Me sonrío y por un momento le tiraría con el portátil a la cabeza, pero posiblemente tenga la razón una vez más.

Me retiro a las escaleras para escribir una carta a ama y entregarla mañana al helicóptero que viene de La Ceiba, y en los cascos elijo a Chet Baker para que sea el testigo de esta noche compartida con un montón de estrellas a la que no ha acudido Venus, un cigarrillo sin encender y un miskito loco y filósofo que me habla de mujeres mientras prepara la sopa de pescado, mientras en los techos de la lona blanca de  las tiendas la luna cobija el sueño de 227 niños que luchan por simplemente…, vivir.

Publicado en Comunidad Viatoriana | Etiquetado , , , | Deja un comentario