Que estos días, tu corazón se abra a las hermanas y hermanos con los que convives, te relacionas, viven cerca de ti… Que sientas y reconozcas como hermano a toda persona que conozcas.
Uno de los villancicos que se entonan tanto en las iglesias del sur andino como en la gran Catedral del Cusco es “Chaska Ñawi Niñucha”. Sus letras evocan los sentimientos de los peruanos de las alturas andinas que tienen una vida difícil. Cuando llega la navidad a Cusco, los niños y los adultos sonríen por la llegada de ese día especial.
Hoy el container huele a mangos. Esta mañana por poco me mato al tropezarme en la escalera con una cestita de mangos que alguien, desconocido, ha depositado en la puerta del container. Los he metido dentro para que no se los coman los zopilotes. Me acerco a la cama de Kavó y le dejo oler un mango. “alguna de tus amantes te ha dejado esto para el desayuno” le bromeo.
Me ducho después de darme una zambullida en la laguna. El agua está caliente como la sopa. Juego con un par de niños que se acercan a retirar los trasmallos de la laguna. Aún tengo las marcas de las garrapatas en la piel.
Al regresar al zulo me encuentro con una mesa increíble. Dos tazas de café de palo, tres mangos pelados y partidos, unos guineos enormes y una caja de cereales americanos. Kavó ha hecho en el ordenador el menú:
Desayuno dominical en el “Aedes aegypti pub”: café miskito de palo, fruta variada, más café, más fruta, cereales gringos (hijoeputas). Y música de algún negro tocando el saxo. NOTA: se admiten propinas.
Desayunamos entre risas. Kavó está mejor. Se le ha ido la fiebre y tiene mejor cara. Una camiseta que yo no me pondría ni de coña, una gorra azul de NY y un pantalón corto del ejército.
Ha tenido pesadillas, pero por lo menos hoy no ha roncado. Le observo sin que él se dé cuenta. Por la ventanilla de mi cama, se ve la fila de adultos esperando a nuestra consulta. Hoy es domingo, pero no para ellos. Bajo y les digo que esperen un poquito, que enseguida les atendemos. No me entienden. Yo tampoco lo que dicen. Genial.
El café me revive. Nos jugamos a los chinos quien friega. Pierdo. Friego. Hoy el container huele a mango. Hoy soy feliz. Yo también huelo a mango.