Josemari Legarreta 2015-03

ACLIMATÁNDOME

Lo decía en la carta anterior. Es como un retiro a nueva realidad. Durante los doce años largos de estancia en Perú, vine varias veces de vacaciones a visitar a la familia y a los amigos. Pero yo lo vivía como algo pasajero, cosa de unas semanas. Ahora, no. Me tengo que ir haciendo a este medio, a esta vida. ¿Se está mejor aquí? ¿Cuesta dejar lo vivido allí? No es fácil ser justo en la valoración. Hay en juego muchos factores.

Verano-invierno. Está siendo un febrero severo. Cutervo tiene fama de ser frío. Con qué mantones venían las mujeres algo mayores a la iglesia. Los de Chiclayo subían con ropa añadida. Yo no pasaba frío porque me abrigaba. Aquí el termómetro baja más, pero las casas están preparadas y también los medios de trasporte.

primaveraTanto en la Sierra y más en la Selva, apenas vivías el rebrotar de primavera. Aquí, su aparición, por contraste, te alegra ojillos y corazón. Por una parte, los árboles, esqueléticos y desnudos, te abren nuevos paisajes. Me doy cuenta de cómo algunas laderas de los montes ya no tienen pinos si no que está creciendo una nueva y antigua foresta con árboles de la región: robles, castaños que son de hoja caduca. Y se asoma la primavera. En el jardín de la casa general, en Roma, hay una mimosa exuberante de botones amarillos que esconden sus ho-jas. El agua de hace unos días la dejó cabizbaja y humillada, pero está de nuevo alzando su frente coronada. Y esta mañana, en las afueras, ya empezaban a porfiar los pétalos repentinos y blancos de los almendros. Es metáfora de la naturaleza que enseña a resucitar.

Aquí dispongo de más comodidades y facilidades. A los jubilados nos hacen descuentos en los trenes y autobuses. Por la Seguridad Social, las atenciones médicas y casi todos los medicamentos son gratis. También hay ofertas de excursiones con buenos descuentos. En varias personas de atención al cliente he observado trato excelente con los ancianos. A casi todos se nos endurece el oído, y te repiten, con calma y claridad, las indicaciones. (Siempre suele haber personas desaprensivas que no son sensibles…)

Para mí, este punto de etapas de vida puede ser el más costoso. En todos los años de mi estancia en  Perú, he tenido mucho contacto con niños, adolescentes y jóvenes. Siempre voy a recordar las entrevistas matutinas con alumnos de los colegios. Allí se me descubría la armonía o desarmonía de las familias, la riqueza y la pobreza, los esfuerzos por vencer unas costumbres penosas. También las liturgias con un mundillo infantil y juvenil. ¿Podré hacer de esto aquí? No lo sé. Todavía no tengo trazado mi campo de misión. Pero sí tendré que ser realista y mirar mi fecha de nacimiento. Y sí estoy convencido de que es la ancianidad una “barriada” periférica de las que nos habla el papa Francisco. También lugar de misión.

Miro a la familia y miro a mi alrededor, y se me presentan situaciones delicadas de salud y problemas de relación. Ya sé que me van a tocar visitas a hospitales y cabeceras de enfermos. En estos días de estancia en Roma, ya se han muerto dos personas amigas. Agustín Viribay, en Vitoria-Gasteiz: amigo valiente, decidido y gran colaborador en el escultismo y en reflexoterapia. Y Mari Roy, antigua catequista en Sestao: sencilla, ferviente, entregada. No he podido estar en sus despedidas.

Vivir con holgura económica no ahorra sufrimiento. Hace poco me lo decía una amiga, aludiendo a la vida que yo he vivido en estos años, con gente más pobre y necesitada, pero no por ello desgraciada. “Antes vivíamos pobres. En casa y en la calle andaba descalza, y me ponía calzado para ir a la escuela. Pero éramos felices con lo que teníamos. Ahora nos han llenado la cabeza y el corazón con imágenes de cosas que dicen son necesarias. Y no somos felices mientras no las alcanzamos. El progreso ha traído retroceso”.

La vida de los perros también me hace pensar. En Cutervo había muchos por la calle.  Más que en la Selva. Pocos llevaban el lazo como señal de estar vacunados. Sí había canes con las costillas bien patentes, canes lánguidos. Pero la mayoría campaba en libertad y autonomía. Aquí los perros tienen su boutique con peluquería de lavabo y rizo de cabello. Algunos van semivestidos por el frío. Pero, un pero terrible, tienen que ir atados a su dueño. Y atan a sus dueños. Estos tienen que recoger lo que sus mascotas hacen para aligerar los intestinos… Y leo que van a multar a los dueños remilgados y comodones. Que ¡van a disponer del DNA perruno! ¿Qué cachorros son más felices?

Vuelta a Roma

No pensaba que iba a volver a esta ciudad inagotable. A mi hermano José Luis, con 20 años de servicio en la Casa general, le han hecho un homenaje merecido. Y me invitó a acompañarle. ¿Cómo no? ¡Que regalo!

En esta  Casa estuve entre los años 1978-1981. Y me han acomodado en la misma habitación de entonces.

Michelangelo-PiedadEl domingo asistí a la misa de la parroquia, a media mañana. Este es un barrio de clase media acomodada. Se llenó la iglesia (en los domingos hay cuatro misas por la mañana). Mayoría de parejas de los cincuenta para arriba. Parejas al completo: muchos maridos. La Cuaresma es tiempo de presentación de catecúmenos que recibirán el bautismo. En esta misa nos presentaron trece parejas de novios que se preparan a recibir el sacramento del matrimonio. Me gustó. Se hizo una oración sobre ellos, el párroco les roció con agua bendita. Que hermoso sacramento: la familia iglesia doméstica, célula parroquial; la parroquia, comunidad de comunidades, familia de las familias. El canto de entrada llevaba la música del antiguo “Attende, Domine, et miserere…” “Signore, ascolta: Padre, perdona!…”

El sábado, acompañado de André, viator francés, secretario del Consejo, me acerqué al Vaticano. Dimos todo el rodeo exterior a la columnata y no logramos entrar. No teníamos el cartoncito azul que llevaba la gente. El movimiento Comunión y Liberación o los Neocatecúmenos estaban de aniversario y eran los “invitados” especiales.

El lunes, sí pude entrar. ¡Cómo ha cambiado esto! Hice cola durante tres cuartos de hora. Te controlan bolsas, chaquetas, y pasas por el arco del pitido. Una vez dentro, fui a mi aire. El tiempo mayor lo pasé ante la obra maravillosa de Miguel Ángel: La Pietà. Esta vez los minutos no fueron para maravillarme por la perfección escultórica, estuve un rato largo pasando lista de familiares y amigas que han sido y son mucho en mi vida. A algunas les había prometido rezar por ellas. ¿Sentisteis algún calambre hacia las 3,15 de la tarde en Europa, y hacia las 9,15 de la mañana en América? El domingo, 8 de marzo, fue el Día de la Mujer. No se le pasó por alto al Obispo de Roma. En el mensaje del ángelus dejó como sentencia: “Mundo que margina mujeres es mundo estéril”. ¿Quién tendría “historia” quitando de nuestra vida a la mujer?

En dos altares laterales, han colocado los restos de San Juan XXIII y San Juan Pablo II. Hay gente rezando. Yo también lo hice, con pensar diferente en uno u otro lugar. Pasé a los pies de San Pedro. El derecho está muy desgastado. Lo acaricié y le pedí que sus llaves sirvan para abrir las puertas de las periferias a la que el papa Francisco quiere que vayamos.

Anoté cómo han reservado un espacio bastante amplio para dedicarlo al Sacramento del perdón. Por cierto, estaba bastante desértico, con algún que otro penitente.

Somos muchos los que estamos dentro, pero hay sitio para todos. A la mayor parte les observo ánimo curioso y turístico. Han inventado unas varillas metálicas y desplegables a las que se les acopla el móvil (el celular). Se sacan fotografías por encima de la multitud y fotografías de espejo. En las obras de arte se ponen de espaldas y estas salen como retablos de la imagen propia.

Durante toda la visita me rondaba un pensamiento y pregunta: ¿serán templos como este los querría el Jesús de Nazareth, el que no tenía dónde reclinar su cabeza? Son muchos los que vienen al Vaticano como curiosos en busca de cultura, de arte, de historia; pero los que el sábado llenaban la inmensa Plaza y los que hoy volverán a llenarla en la audiencia son cristianos, la mayoría. Si todos llevásemos el corazón de las bienaventuranzas, ¡qué revolución se armaría en la tierra!

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La Casa general de los viatores cambia de lugar. En Vourles, donde nació la Congregación, están preparando “el Berçeau”, “la cuna” donde vivió y murió el P. Luis Querbes será la próxima residencia de la Dirección general. Un ¡GRACIAS! a los cinco generales y acompañantes que han vivido en esta Casa durante algo más de 40 años.

Esta tarde vuelo a Santander. Desde la primavera romana, un abrazo fuerte.

Mostacciano-Roma, 11 de marzo de 2015
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2 respuestas a Josemari Legarreta 2015-03

  1. David Cuya dijo:

    Unas palabras muy ilustrativas de su vivencia actual matizada con lo vivido en Perú. Se resaltan muy bien los contrate.. Gracias José Mari por tus años dedicados a los pobres de Perú!! Adelante con tu espíritu marcado por la preocupación social.

  2. Juan Murat dijo:

    El padre Legarreta no se acordarà de mi pero yo no podré, afortunadamente olvidarlo. Fuì alumno en Valladolid en losl años 1972 al 74. Su entusiasmo siempre me contagiaba.
    Que buenos años de camaraderìa con mis compañeros de curso en aquello años de juventud y formacion cristiana !
    Lamentablemente al año siguiente, en Sopuerta, todo cambiò radicalmente y, entre otras cosas, eché mucho en falta su calidad humana.
    Recuerdo que, incluso una vez, paso por Ondarròa y pudimos vernos junto a otros exalumnos de Valladolid. Que gran persona ! Un abrazo padre !.

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