COMENTARIO a la PALABRA DOMINICAL – Anjelmaria Ipiña

Primer Domingo de Cuaresma

Una Iglesia pobre para los pobres

En este primer domingo de cuaresma la Palabra de Dios comienza recordándonos cuál es nuestra realidad: somos barro y aliento. La condición humana es frágil, pero cuenta con el Espíritu de Dios.
El pasaje tomado del libro del Génesis puede tener varias lecturas. Una de ellas, estando tan cerca la celebración del día de la mujer, es la que se ha transmitido de forma acrítica generación tras generación: la mujer camino de perdición para el varón. No es eso lo que nos dice el texto se mire por donde se mire y se lea como se lea.
Si hubiéramos leído todo el capítulo 3 del libro del Génesis habríamos tomado conciencia de que la cuestión que se plantea primeramente es antropológica: cómo conjugar el binomio inseparable libertad-responsabilidad. Esto vale para Eva, la mujer, que en el ejercicio de su libertad acepta la invitación de la serpiente, aunque ello suponga saltarse algo prohibido. Esto vale para Adán, el varón, que en el ejercicio de su libertad acepta la invitación de Eva, aunque ello suponga saltarse algo prohibido.
Ciertamente, porque Dios entra en diálogo con la persona, también es una cuestión religiosa. Es más, este texto de hace más de 2500 años, nos introduce en un tema de tremenda actualidad: fiarnos o no de Dios. Hacer nuestro camino con él o sin él. Es el dilema que se le plantea a la primera pareja del libro del Génesis. Es el dilema que se nos plantea a nosotros, hombres y mujeres del siglo XXI: acogerle a Dios o rechazarle. Hacer su voluntad, buscando sus caminos, o hacer nuestra voluntad, nuestro propio camino, al margen de él, porque nos parece que es más adecuado, más oportuno, más actual, más eficaz y hasta políticamente más correcto.
Ese es el gran engaño del tentador: hacernos creer que Dios es enemigo de lo humano y que sólo rechazándole es como nos realizamos plenamente como personas, incluso nos hacemos la ilusión de que podemos llegar a ser como dioses. Cada una y cada uno se tendrá que preguntar si una vida alejada de Dios le hace más feliz y más humano.
Jesús es llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Es evidente que el evangelista Mateo se refiere al desierto físico, el que tuvo que atravesar el pueblo de Israel en su peregrinar hacia la libertad. En el desierto la fe del pueblo fue tentada y sucumbió a la idolatría: prefirieron adorar la estatua hecha con sus manos a confiar en el Dios liberador. El evangelista habla del desierto físico, pero simbólicamente habla del desierto de la vida, cuando la desorientación es absoluta, cuando no sabemos cuál es el camino que debemos seguir.
En el bautismo Jesús experimentó el amor que Dios le tenía. Se sintió llamado a una misión: a gritar a los cuatro vientos que Dios es Padre de todos. Se siente llamado a una misión, ¿cómo llevarla a cabo? ¡Son tantos los caminos! Algunos ya están siendo transitados por los diferentes grupos políticos-religiosos del judaísmo. Jesús no quiere hacer su camino, quiere que su camino sea el camino de Dios. Está en juego hacer la voluntad de Dios. No es suficiente con trabajar por el Reino, hay que hacerlo al estilo de Dios. Esto no lo tendríamos que olvidar los que nos sentimos comprometidos en la evangelización. Más allá de las estrategias humanas, que la transmisión de la Buena Noticia sea “como Dios manda”.
A Jesús tampoco le resultaría fácil no dejarse llevar por la pura lógica humana para ser eficaz. Es plenamente legítimo convertir las piedras en pan para saciar el hambre. En ello hemos estado los últimos años, en el estado del bienestar. No hemos quedado en el puro materialismo. Pero como nos recuerda Jesús, “no sólo de pan vive el hombre”. Hoy vamos tomando conciencia de que el “bien estar” tal vez nos estaba alejando del “bien vivir”. Hay grupos sociales que se están organizando en torno a recuperar el sentido de la “vida buena”. También los cristianos podemos entrar en esa dinámica, apoyados en “toda palabra que sale de la boca de Dios”.
Tendremos que estar atentos para no manipular la Palabra de Dios, como vemos que lo hace el tentador en el evangelio de hoy. Pone lo más sagrado al servicio del mal. Jesús tiene que desenmascarar ese mecanismo que hace que lo religioso, cuando se pone al servicio de intereses bastardos, no sea el camino más adecuado para construir el Reino tal y como es querido por Dios.
Una tentación permanente es creer que el poder es más eficaz que el servicio en la dinámica de la evangelización, a pesar de las palabras de Jesús, a pesar del ejemplo de vida de Jesús. El tentador le ofrece a Jesús subir cada vez más alto (hasta físicamente, templo-montaña), tener un poder cada vez más absoluto, que le asegure un éxito deslumbrante. Pero esto choca frontalmente con la voluntad de Dios, que ha elegido precisamente el abajamiento como camino de salvación.
Nosotros, ¿por qué camino optamos: el que aparentemente nos lleva a la cumbre o, por el contrario, el del descendimiento? En la cumbre caben solo unos pocos. En el llano se encuentran todas las personas que tienen pocas o ninguna posibilidad de ascender, porque son víctimas de la desigualdad, de la injusticia, de la corrupción, del egoísmo,…
Estábamos en el camino de “ascenso”, cada vez más arriba, cada vez más consumo, cada vez más… hasta que nos encontramos con los propios límites de una crisis económica mundial que nos dice a gritos, aunque no queramos escuchar, que ése no es el camino, aunque algunos ¿tentadores? de la economía nos traten de engañar. El camino pasa por el decrecimiento, por la austeridad, por el ayuno, en términos religiosos cuaresmales, pasa por entrar en contacto con la propia necesidad y por el consumir lo justo para que el otros tenga lo necesario. El camino pasa por descender hasta nuestros bolsillos, la limosna, en términos religiosos cuaresmales, como modo de ponernos en contacto con el prójimo y su necesidad; y como modo de ponernos en contacto con otras personas que también trabajan
por un mundo más justo.
Primer domingo de cuaresmaEstábamos en el camino de “ascenso”, cada vez más fuera de nosotros mismos, más dislocados, más descentrados, más epidérmicos… hasta que la crisis de valores que nos afecta nos está diciendo a gritos, aunque no queramos escuchar, que ése no era el camino, por más que nos los dijeras las empresas con su publicidad y marketing. El camino pasa por descender a la propia interioridad, la oración, en términos religiosos cuaresmales, allí donde se nos desvela lo más humano de nosotros mismos y se nos revela lo más divino; allí donde nos espera Dios para susurrarnos su voluntad y donde podemos escuchar, como Jesús: “al Señor, tu Dios, adorarás y a él sólo darás culto”.
No estamos solos en el intento de “descender”. La opción es personal, pero la apuesta es comunitaria. Nuestra Iglesia local ha querido atender el sueño del Papa Francisco: “una Iglesia pobre para los pobres”. Es el lema diocesano para la cuaresma-pascua de este año y con él se quiere prestar una atención especial a la situación de crisis social y económica en que vivimos.
Para este primer domingo de cuaresma nos ofrece este material:
El primer domingo de Cuaresma la Palabra de Dios nos presenta siempre el tema de las tentaciones. Este pasaje nos muestra a Jesús asumiendo el camino de la encarnación para llevar adelante su proyecto. No hay otro camino, concluirá Jesús, después de ser tentado para hacerlo por otras vías.
Algunas tentaciones que hoy nos pueden visitar:

 Vivir en medio del mundo, sin enterarnos de verdad de lo que pasa en el mundo.
 El miedo ante “la que está cayendo” nos hace buscar más seguridad.
 Ponernos a salvo nosotros y los nuestros, sin prestar atención al entorno. Es cierto que prestamos oído, pero sin dejar que nos afecten mucho las situaciones duras de otros.
 Para defendernos, podemos dudar, acusar a las personas en situaciones de paro, a las personas extranjeras por las ayudas que perciben….

Hoy en día, hay muchas personas, entre nuestro entorno, con necesidades reales, que nos resultan invisibles. No conocemos sus auténticos dramas de vida. Esto puede ser signo de nuestra falta de encarnación.
 ¿Qué situaciones y problemas concretos de pobreza, paro, vivienda conoces en tu barrio, pueblo?

Las cifras de personas que están sin empleo, que reciben ayudas son muy impactantes.
 ¿A cuántas conoces personalmente? ¿Qué y cuánto sabes de ellas?
 ¿Sabes bien cómo se distribuyen las diferentes ayudas en Cáritas, Ayuntamiento? ¿Qué criterios se utilizan?
 ¿Quién tiene en nuestra comunidad el conocimiento de la realidad de las personas más necesitadas?
 ¿Qué voy a hacer? ¿qué vamos a hacer?
Es tarea de todos, es tarea de cada uno: una Iglesia pobre al servicio de los pobres.

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