Un legado de servicio y cercanía con la población amazónica
-Recuerdo del Padre Pierre Laur, quien se destacó por su cercanía con la gente de Iquitos y su estilo único de vida.
Radio la Voz de la Selva lamenta el fallecimiento del Padre Pierre Laur, ocurrido el 7 de enero de 2025, a la edad de 96 años, en la Residencia de Ancianos Saint-François-de-Salles en Vernaison, Francia.
Nacido el 2 de septiembre de 1928 en La Boissonade, Luc-La Primaube (Aveyron), Francia, el Padre Laur dedicó su vida al servicio religioso y misionero, dejando una huella imborrable tanto en la comunidad de su país natal como en su labor en Perú.
El Padre Laur, quien fue ordenado sacerdote en 1963, destacó por su vocación misionera y su deseo de poner su vida al servicio de América Latina. En 1972, llegó a Iquitos, Perú, donde se unió a la misión en la región amazónica. A lo largo de los años, desarrolló una cercanía especial con la población, en especial con los habitantes de la selva peruana, utilizando la radio como un medio de comunicación y entendimiento con las comunidades locales.
Uno de sus logros más recordados fue su colaboración en Radio La Voz de la Selva, donde impulsó acciones de comunicación que fomentaron la relación y el entendimiento entre los pobladores amazónicos y el mundo exterior. El conductor de LVS Noticias, Rubén Meza, expresó su tristeza por la partida del Padre Laur, quien era más conocido para los colaboradores de LVS como “Pedro Laur”, mencionando que en la radio compartió momentos especiales con él, y recordando su carisma y dedicación.
Rubén también recordó con gran entusiasmo la alegre personalidad y estilo del padre “ Pedro Laur”, pues a mediados de los 90s, solía ingresar a las antiguas instalaciones la radio con su blue jean, sandalias y camisas de chaliz, siempre con una sonrisa y su característico dejo francés.
El funeral se llevará a cabo el viernes 17 de enero de 2025, a las 14:30 horas, en la iglesia Saint-Bonnet de Vourles. El entierro tendrá lugar en el cementerio municipal.
El legado del Padre Pierre Laur vivirá en la memoria de aquellos que compartieron con él su pasión por la misión y su amor por la comunidad amazónica.
Te nos has ido de paseo, y te habrás encontrado con ese madre-padre que tanto quisiste. Te nos has ido, pero siempre estarás con nosotros. Acuérdate, en el regazo de nuestro Dios, de todas aquellas personas que tanto quisiste. Brindo, brindamos contigo.
Vuelvo a subir aquello que escribí hace ya un montoncillo de años, ahora que ya has recorrido el camino. No tengas prisa, pero cuando nos encontremos, Ave y yo brindaremos contigo por el Dios de la Vida.
Pedro (Pierre en su pasaporte), francés, más de cuarenta años en el Perú, hombre de esperanza. Esperanza en que ‘otro mundo es posible’, esperanza en que el Dios del Éxodo y el Dios de Jesús de Nazareth (nuestra madre y nuestro padre) harán realidad un mundo nuevo en el que todos seamos hermanas y hermanos.
Pedro, cura obrero, hombre de lucha, hombre de acción; hombre de vanguardia revolucionaria, hombre de sindicatos, de cooperativas…; pero hombre de esperanza, hombre de Dios: con él será posible (aunque se hayan caído las utopías socialistas).
Pedro es uno de mis dos viejitos. Pedro es viator religioso, presbítero, austero en extremo, luchador. Hombre que se nos ‘escapó’ a la Octava Zona de Collique, porque él había venido al Perú a trabajar por los pobres y él quería morir entre los pobres.
Pero ya sabes, Pedro: ‘cuando seas viejo te llevarán hasta donde no quieras’. Tuviste que dejar el Perú (¿será verdad?) y volviste a tu país; aunque sé que vuelas cada noche a esa tierra querida, a esa tierra en la que dejaste media vida y media lucha, a esa tierra en la que te aprecian (aunque te costaba dejarte querer, pero solo de boca) y te recuerdan. Pero la utopía está ahí, esperanza en nuestro Dios, y todavía nos queda camino por recorrer. Un beso.
En este tiempo de amor y esperanza, queremos agradecerles por ser parte de nuestra misión de construir un futuro mejor para nuestra querida comunidad de Jutiapa.
Que el nacimiento de Jesús renueve nuestros corazones y nos inspire a seguir trabajando juntos por el desarrollo social, la solidaridad y el bienestar de todos.
Este año, con su apoyo, hemos avanzado en proyectos que transforman vidas, y en el año que viene confiamos en que seguiremos sembrando esperanza y cambiando realidades.
De todo corazón, les deseamos una Navidad llena de paz, alegría y bendiciones para ustedes y sus familias.