
Queridos Viatores,
Hermanos y hermanas,
La fiesta de Pascua nos ofrece, personal y colectivamente, la oportunidad de volver a la vida, de renacer, de volver a tener esperanza. Toda vida humana florece gracias a la certeza de que un mañana mejor está siempre a nuestro alcance. Una enfermedad nunca es fatal mientras haya esperanza de un avance en la ciencia y de la aparición de una medicina milagrosa que ponga fin a todo sufrimiento.
El relato de la mañana de Pascua nos pone en presencia de discípulos, mujeres y hombres, que permanecieron unidos a su Maestro más allá de la afrenta del Viernes Santo. A pesar de su tristeza y sus esperanzas frustradas, se atrevieron a hacer un último gesto de amor y respeto: visitar la tumba. Y allí oyeron al ángel:
«No tengan miedo. Sé que buscan a Jesús el Crucificado. No está aquí, porque ha resucitado, tal como dijo…» (Mt 28, 5-6)
En este año jubilar, el Papa Francisco nos invita a “reconocer la esperanza para maravillarnos ante la abundancia de bien que hay en el mundo”. Aprendamos a ver los caminos abiertos que nos rodean en lugar de los caminos sin salida.
¡Feliz Pascua!
A quienes, desde su residencia de ancianos, o desde la altura de su cama de hospital o de un centro asistencial, siguen llevando en su corazón y en sus oraciones nuestro mundo y nuestra comunidad;
¡Feliz Pascua!
A quienes siembran en sus hogares y familias la alegría del amor y de la fraternidad;
¡Feliz Pascua!
A quienes siguen poniendo tanta energía y fe en construir un mundo más justo y solidario, un mundo de libertad y de comunión;
¡Feliz Pascua!
A quienes saben acoger y abrir los brazos a las personas desesperadas y desanimadas;
¡Feliz Pascua!
A quienes creen en una comunidad que da testimonio de Cristo resucitado y vivo para siempre;
¡Feliz Pascua!
¡A toda la Comunidad Viatoriana!
¡Felices Pascuas!
Nestor Fils-Aimé,c.s.v.
Superior general



























