SERSO Honduras – Juventud Vasca Cooperante/Euskadiko Gazteak Lankidetzan

Parece ayer, 15 de julio, cuando nos juntamos en el aeropuerto de Loiu (Bilbao) las cuatro chicas cada una con sus maletas llenas de inquietudes, nervios, miedos, expectativas… cuatro chicas que solo nos habíamos visto dos fines de semana y que apenas habíamos hablado entre nosotras. Y que el último día de la selección, entre más de 80 jóvenes, nos llamaron de una en una, parándonos de pie, y anunciándonos: “JUNE, INTZA, MARIA y RUTH os vais a Jutiapa, Honduras, con la ONGD Serso – San Viator”. Nos miramos entre nosotras, y creo que todas lo pensamos al instante, que esas caras desconocidas pronto se convertirían familiares y compañeras de viaje de esta nueva experiencia que nos tenía preparado la vida.
Con todos esos mismos sentimientos agarramos el avión, y después de un largo viaje, llegamos a San Pedro Sula. Maletas a la paila y arrancamos dirección Jutiapa, donde durante los próximos tres meses llamaríamos casa. Como cuando a un niño le das un juguete y no para de explorarlo con la cara iluminada de felicidad, así íbamos nosotras en el carro, observando todo lo que este nuevo país nos iba a dar. Lo primero que pensamos fue ¡qué verde es Honduras!, y eso nos tranquilizó, ya que nuestro País Vasco también está rodeado de todos esos tonos verdes que íbamos apreciando por las ventanas del carro.
Llegamos a Jutiapa, a la parroquia, donde nos abrieron las puertas de par en par, donde nos han acogido, donde nos hemos sentido como en casa, donde hemos podido compartir experiencias, opiniones y visiones distintas y enriquecedoras. La labor que hacen cada uno ellos en su día a día, es de admirar.
Al día siguiente, conocimos la escuela San Viator, en el cual nos asignaron las tareas que hemos ido realizado durante estos meses: tutorías de refuerzo de matemáticas, español e inglés. Nos sentimos muy afortunadas de poder haber compartido este proceso de aprendizaje con los alumnos, ya que creemos que todo alumno, cada uno con sus tiempos y capacidades de aprendizaje, debe tener acceso a la enseñanza. Y durante este tiempo, no solo hemos sido las que hemos enseñado, sino que también las que hemos aprendido mucho de todos ellos. Porque aunque vivan una realidad diferente y en muchos de los casos ciertas situaciones difíciles, siempre nos han regalado sus mejores sonrisas y todos los días nos han acogido entre abrazos llenos de amor.
Por otro lado, se dice que a día de hoy estamos en la era de la información, ya que mediante Internet podemos acceder a cualquier tipo de información. No obstante, mucha de la información básica e indispensable para la vida no la tenemos interiorizada o tenemos una información errónea. Por lo que asociaciones y ONGDs como Serso hacen una gran labor en el mundo, especialmente en la sociedad hondureña, transmitiendo y formando a las comunidades, a las mujeres, a los padres y madres de familia y a los jóvenes información acerca de sus derechos y sobre las violencias que existen en la sociedad, dando espacios seguros para reunirse, sensibilizarse y poder alzar la voz. Esto permite que el conocimiento de estos derechos abra las puertas hacia un país más concienciado, justo e igualitario. Si bien, hay un camino largo por recorrer, Serso Honduras lo tiene claro, y lo ha ido demostrando capacitación tras capacitación, proyecto a proyecto y año tras año.
El objetivo de esta beca, además de realizar el voluntariado, ha sido sensibilizarnos y conocer la cultura de Honduras, mejor dicho, la cultura catracha. Nos hemos enamorado de las danzas folklóricas, la punta, la cultura garífuna, las playas, el cerro, los Cayos, las baleadas, la paila, las guacamayas, los desfiles de feriados… pero sobre todo de Jutiapa, de su gente, de lo bien que nos han acogido, nos han tratado y lo seguras que nos hemos sentido en todo momento. ¡Muchas gracias Jutiapa!
Podríamos seguir contando cada una de las actividades y experiencias llevadas a cabo durante nuestro viaje, con la misma ilusión de cómo las hemos vivido. Porque si una cosa tenemos claro, es que hemos disfrutado cada uno de los momentos vividos. Queremos hacer especial mención, que este disfrute en gran parte ha sido gracias a la buena relación que hemos creado entre nosotras, el cuidado que hemos puesto cada una de nosotras para tener una buena experiencia, y nos sentimos afortunadas, ya que en este viaje hemos pasado de ser cuatro desconocidas a convertirnos en cuatro buenas amigas.
Por último, no podríamos marcharnos sin agradecer a todas esas personas que nos han regalado su tiempo para enseñarnos rincones nuevos y compartir experiencias, y sobre todo por lo bien que nos han cuidado y lo acogedores que han sido con nosotras en todo momento. Nos vamos de vuelta con un par de maletas de más, pero esta vez no son llenas de inquietudes, nervios ni miedos, sino llenas de nuevas experiencias, lugares, vivencias, bailes, sonrisas, personas… Honduras ha superado, sin duda, todas las expectativas que teníamos. ¡Muchas gracias!

Ruth, June, María, Intza



























